Andrés Gómez Salas (1989) tiene el corazón dividido entre Dublín y Lisboa, dos ciudades que lo acogieron durante un tiempo y a las que intenta volver en cuanto tiene ocasión. Aunque no pueda decantarse entre la capital lusa y la irlandesa, este ingeniero civil, que recomienda a todo el mundo vivir una temporada en el extranjero, no olvida nunca su tierra: Cantabria.

Por eso, aunque sus últimos pasos lo han hecho recalar en Madrid, donde vive desde hace dos años, intenta volver a La Penilla (Santa María de Cayón) por lo menos una vez al mes, cuadrando sus visitas con revisiones médicas, papeleo y, sobre todo, los cumpleaños de sus seres queridos.

Andrés trabaja actualmente en el departamento de compras de una compañía logística y reserva un hueco, después de su jornada laboral, para contar a Cantabria DModa cómo es su vida en la capital.

-¿Cuánto tiempo llevas en Madrid y por qué viniste?

-Me mudé a Madrid hace ya dos años, por estas mismas fechas. El motivo, como el de la mayoría de gente que viene a la gran ciudad, fue para encontrar trabajo. Estudié una ingeniería y en Cantabria no había tanta oferta ni oportunidades al respecto.

-¿Qué es lo que más echas de menos de Cantabria?

-Desde el tener cerca a mi familia y a mis amigos, hasta la gastronomía y el ocio al aire libre. En Madrid dispones de muchas actividades culturales, pero no tantas en un entorno natural. De hecho, algo que echo mucho de menos es el aire ‘limpio’, esa sensación de oler a ‘verde’ que hace que te sientas como en casa. En resumen, la calidad de vida.

-¿Y lo que menos?

-Madrid tiene una gran variedad y oferta de planes (discotecas, cines, teatros, eventos, tiendas…). También, al estar geográficamente en el centro del país, puedes viajar sin invertir mucho tiempo para conocer otros municipios o provincias.

-¿Qué te traerías de Cantabria a Madrid?

-Ya sé que es un ‘topicazo’, pero el mar. Los veranos en Madrid son muy calurosos y no soy muy fan de la piscina. Por tanto, lo que me traería sin dudar, sería alguna de las playas con tanto encanto que tenemos en nuestra tierra.

¿Y de Madrid a Cantabria?

-La variedad de restaurantes y planes de ocio que oferta la ciudad.

-¿Eres más de callos o de rabas?

-Esta es una pregunta muy fácil de contestar. Sin ninguna duda, de rabas. Soy buen comedor y me gustan casi todos los estilos culinarios pero, hoy por hoy, los callos se me resisten.

-Aunque al ser de La Penilla, lo que más te gustará será el chocolate…

-(Risas). Como bien recuerdas, en mi pueblo se encuentra la fábrica de Nestlé y parte de mi familia trabaja allí, por lo que el chocolate nunca falta en mi casa. Aun así, me gusta más lo salado y me quedo con las rabas.

Andrés Gómez sentado en un noray en la zona de Gamazo, en Santander, con el Palacio de Festivales al fondo.
Andrés Gómez sentado en un noray en la zona de Gamazo, en Santander, con el Palacio de Festivales al fondo.

-¿Cada cuánto vas a Cantabria y qué es lo que nunca dejas de hacer cuando estás por allí?

-Suelo ir una vez al mes, pero depende de la temporada. Siempre intento cuadrarlo con citas de médicos, revisiones, peluquería, papeleos varios y sobre todo, los cumpleaños de las personas más cercanas.

-¿Qué concepto crees que tienen los madrileños sobre los cántabros?

-No lo tengo muy claro, pero lo que siempre me dicen es que no hablamos, sino que cantamos.

-También has vivido en Lisboa y en Dublín. ¿En qué ciudad te sentiste más en casa?

-Desde mi punto de vista, diría que en Lisboa. Portugal es un país más cercano a España, y sus costumbres y su clima se asemejan más a lo que se entiende por sentirse en casa. También es cierto que en Dublín, al ser una etapa en la que sólo estudiaba idiomas, hice grandes amigos y me sentí muy acogido. Reconozco que tengo el corazón dividido por ambas ciudades. Lisboa es una ciudad maravillosa con mucho atractivo cultural, precios asequibles, gente amistosa, clima agradable y tiene playa. Por el contrario, en Dublín tienes que lidiar el día a día con el clima más frío, pero la multiculturalidad y facilidad de conectar con gente siempre me pareció lo mejor. En cualquier caso, recomiendo vivir etapas en el extranjero, en países con otra cultura, hace que cambies tu forma de ver el mundo.

¿Te ha costado hacerte un hueco en Madrid profesionalmente?

-No me llevó más de un mes encontrar trabajo y dentro de la empresa he ido creciendo poco a poco. Creo que el perfil de ingeniero está muy solicitado y eso es un ‘plus’ a la hora de encontrar trabajo en Madrid. Cierto es que mi trabajo no es del todo de lo mío, pero al fin y al cabo cubre mis expectativas profesionales y económicas.

Imagen de la Torre de Belém, en Lisboa, ciudad en la que el joven de La Penilla vivió una temporada.
Imagen de la Torre de Belém, en Lisboa, ciudad en la que el joven de La Penilla vivió una temporada.

-¿De qué trabajas actualmente?

-Estoy en el departamento de compras de una compañía logística. Me dedico a la compra de servicios de categorías técnicas (mantenimientos, instalaciones, real estate…), que engloba el proceso, desde la definición de las necesidades por parte de la compañía, hasta la adquisición del bien o servicio.

-¿Dentro de la ingeniería civil es más fácil encontrar un empleo en la capital que en el resto de España?

-Creo que dentro de la ingeniería civil como tal no, pero a día de hoy hay grandes empresas de consultoría, asesoría, finanzas y banca que buscan perfiles de ingeniería en base a nuestra capacidad resolutiva.

-¿Te sueles relacionar con cántabros en Madrid?

-En Madrid me relaciono con todo tipo de personas, independientemente de su lugar de procedencia, cierto es que si coincides con alguien de Cantabria tienes más facilidad de encontrar nexos en común. Tengo la suerte de tener amigos e incluso compañeros de la Universidad de Cantabria viviendo en Madrid, así que cuando me mudé ya tenía muchos conocidos aquí instalados.

-¿Volverías a vivir en Cantabria?

Nunca lo he descartado, pero a día de hoy es inviable por la oferta laboral. Estoy a gusto en Madrid, aunque a largo plazo me gustaría cambiar de país o al menos de ciudad.