Semana Santa en la costa marrón de Santander

Estas son mis procesiones preferidas y los planes que podéis hacer estos días por nuestra Cantabria

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“Domingo de Ramos quien no estrena no tiene manos”. Este refrán popular justifica que, con el cambio de estación, hay que aprovechar para estrenar ropa de la nueva temporada. En mi casa siempre hemos hecho caso a este dicho popular estrenando un lazo, unos calcetines o un pañuelo. Como véis no tienen que ser necesariamente cosas de mucho valor.

Siempre he pasado la Semana Santa en Santander, en la costa marrón -entre el ferry y la estación-. De pequeña porque mis padres tenían que atender el negocio familiar. Y de mayor, unos años por el trabajo de mi marido Fran y otros por el mío. Sin ir más lejos, éste me toca trabajar toda la  Semana Santa hasta el Domingo de Resurrección incluído.

Y como hay que sacar el lado bueno de todo, lo que hago es disfrutar de la Semana Santa en casaEn Santander habrá procesiones y diferentes actos litúrgicos todos los días. En este enlace están todos, aunque yo voy os voy a contar los que llegan al alma.


El Domingo de Ramos es un día alegre y que yo recuerde siempre luce el sol. Ese día hay que ir a buscar el laurel a la Catedral, reparto ramitas de este laurel por las habitaciones de mi casa para que nos proteja todo año. Retiro las del año pasado y pongo las nuevas, así año tras año. Es un día precioso porque se nota alegría en la ciudad, y una vez que vemos salir el Paso de la Borriquilla nos vamos a tomar unas rabas (yo con limón).

Pero sin duda el día que más me gusta de la Semana Santa santanderina es el Miércoles Santo. Ese día llega la familia y amigos que viven fuera para disfrutar en nuestra tierra de las vacaciones y el miércoles es un día de los reencuentros.

Qué mejor lugar para reencontrarse que la cuesta de Ruamayor mientras esperamos que pase la Procesión del Perdón y del Silencio de la Archicofradía de la Merced cuando va camino de la parroquia de La Consolación. No puedo describir lo que se siente cuando pasan los costaleros con el Cristo a hombros corriendo por la cuesta, pero son unos segundos que siempre se me quedan grabados. Os recomiendo seguir la procesión hasta la iglesia de La Consolación y, después, regresar al centro por la rampa de Sotileza, esa rampa tan especial que tenemos en nuestra ciudad.

Cenamos sin prisa pero sin pausa, porque tenemos que estar a las 23.15 horas en la calle Obispo Plaza para seguir la procesión de la Santa Misericordia de la Cofradía del Santo Entierro, que va por Alfonso XIII, Calvo Sotelo, Plaza Porticada, Juan de Herrera, Puente, Calvo Sotelo, Alfonso VIII, Somorrostro, Plaza  del Obispo Equino y Trecu hasta llegar a medianoche al claustro de la Catedral que huele a azahar.

¿Sabéis que en el cluastro hay naranjo? Cuando comienza el ‘Miserere’, compuesto por mi amiga Gema Soldevilla, no puedo describiros lo que se puede llegar a sentir. La catedral, el olor a azahar, los cofrades, la Cruz de Cristo, la solemnidad del ‘Miserere’… Tenéis que ir y comprobarlo vosotros mismos porque las sensaciones son indescriptibles.

Llegados a este punto tengo que hacer un guiño a mi hija Paula que fue cofrade del Santo Entierro. La primera vez que procesionó iba totalmente dormida porque coincidía que era la noche del Miércoles Santo y era tan pequeña…

El Jueves Santo por la mañana, ponemos la tele desde primera hora para vivir la Procesión del Cristo de Mena y de la Buena Muerte de Málaga… La emoción es máxima y espero algún día poder disfrutarla en directo ahora que acaban de inaugurar allí el Gran Hotel Miramar de Hoteles Santos, que es lo más de lo más (¡Fran anota esto en la lista de cosas pendientes!)

Os dejo este vídeo para que entendáis mi emoción:

El Jueves Santo por la tarde, antes del comienzo de la procesión, os recomiendo que os acerquéis a la capilla de la Merced, en la calle Bonifaz, porque es todo un espectáculo ver salir a esta cofradía y no os cuento verles llegar subiendo la cuesta prácticamente corriendo.

La noche del Jueves Santo al Viernes Santo es cuando me siento delante de la tele y me dispongo a vivir ‘La madrugá’ de Sevilla durante toda la noche viendo cómo desfilan los tronos por Sevilla, viendo mi confitería sevillana favorita ‘La Campana’ y a mi Virgen favorita: la Esperanza de Triana.

Y  de ‘La madrugá’ de Sevilla, a Castro Urdiales. El Viernes Santo por la mañana nos trasladamos 2000 años atrás para vivir y sentir las últimas horas de Jesucristo en la ‘Pasión Viviente de CastroEl casto histórico de la villa cántabra se convierte en la ciudad de Jerusalén, y más de 700 vecinos participan escenificando la Pasión Viviente. Una impresionante representación desde la Última Cena hasta a Resurrección de Jesús. A mí me impresiono muchísimo porque todo es tan real y tan de verdad…

Foto: Alberto Aja.
Foto: Alberto Aja

Os animo a que vayáis a verla y no olvidéis llevar tanto crema solar y un gorro como el chubasquero y un jersey (ya sabéis el ‘por si acaso’ de los de Cantabria). Si váis os recomiendo madrugar para aparcar sin problema en la villa de Castro Urdiales, y desayunar una vez allí antes de iniciar el recorrido de la Pasión. Lo primero, el juicio de Pilates en el castillo y, entre escena y escena, disfrutad de la gastronomía tan variada que nos ofrece Castro siendo parada obligatoria la churrería ‘La Castreña’, de mi querido amigo Oscar (el barquillero de los baños de Ola).

Cuando termine todavía nos da tiempo a llegar a Santander para ver a las 20.00 horas la solemne procesión del Santo Entierro y escuchar como mi amigo Francisco Gutiérrez, presidente del centro de estudios Montañeses, cómo relata la historia de los pasos y las cofradía de Semana Santa. ¡Paco siempre cuenta las cosas como si fuese un cuento! ¡Me declaro muy fan de Paco!

Otro plan para el Viernes Santo es ir a conocer una iglesia en la que nunca hayamos estado de las muchas que tenemos en Santander o visitar el Calvario de la Iglesia de La Consolación. Hasta el 23 de abril podéis visitarla de lunes a sábado de 17.00 a 20.00 horas y domingos de 10.00 a 13.00 horas.

Son muchos días de fiesta los que tenemos por delante, con lo cual nos tenemos que organizar para que cocinar no nos quite tiempo de disfrutar con nuestra familia y amigos. Hay platos muy típicos de Semana Santa: el cocido de garbanzos o cocido lebaniego, el bacalao con tomate y el Domingo de Resurrección es tradición comer el cordero pascual.

Que sepáis que yo en Semana Santa también hago torrijas -una cosa tan rica no la podemos comer sólo en Navidad-, y si ya ponéis una bola de helado encima es lo más de lo más. En este enlace tenéis el post que escribí en Navidad donde tenéis la receta de mi mami para que hagáis una riquísimas torrijas.

Duna de Zaera. Foto: Daniel Pedriza
Duna de Zaera. Foto: Daniel Pedriza

El Sábado Santo es el día perfecto para hacer compras por la mañana o acercarnos a las tumbonas de Gamazo donde podemos leer, tomar el sol, tomar el aire o simplemente contar nubes. También podéis sentaros en la duna de Zaera y sentir “Il dolce far niente” (“Lo dulce de no hacer nada”) y después tomar un aperitivo rico y barato en el Club de Tiro. Ese sitio me encanta con sol y sin sol y seguro que nos encontramos con Amalia y Miguel A. Miguélez con quienes nos pondremos a charlar con ellos de lo divino y lo humano.

Y como lo de comer nos gusta tanto a todos, uno super plan es acercarnos hasta el Balneario de Puente Viesgo a degustar las Jornadas Gastronómicas ‘Vegetalissimo’. ¡Qué ricos y qué bien cocinados están los platos con verduras de temporada! La gastronomía verde me gusta mucho. Las jornadas Vegetalissimo estarán hasta el 30 de abril, por si no podéis ir en Semana Santa.

También podemos combinar el Menú Vegetalissimo con el Templo del Agua o quedarnos a dormir… Es todo tan apetecible… ¡Claro que con el equipo humano del Balneario todo es perfecto! A mí lo que más me gusta de allí es Iñaqui Bedia, un gran profesional, una mejor persona que, además, sale perfecto en las fotos.

Y el Domingo de Resurrección no os perdáis la procesión con la bellísima Virgen La Inmaculada Gloriosa desde la iglesia de los Padres Carmelitas.

Y así llegará el fin de la Semana Santa y las vacaciones para algunos, porque la semana de Pascua Rosita estará de vacaciones y ¡se irá de viaje! Pero esa es otra historia.

Disfrutad de las pequeñas y grandes cosas!
Rosa