Donde la tierra late…

Todas las mujeres que me rodean me importan, todas pasan a ser esa enciclopedia interminable. Todas garabatean mis renglones

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Las mujeres están en mi vida desde el vientre materno, yo lo sé… Es un misterio pero lo sé. Lo descubrí siendo una niña cuando sumergía la cabeza en la hora del baño… El eco de aquellos sonidos bajo el agua eran idénticos a la voz de mi madre desde el reverso de la piel, mi siesta en su pecho sentada en el suelo sin tratarse de un sueño, mi mano aún conserva el tacto de la tierra en mis pulgares.

Algunas se fueron para convertirse en recuerdo pero continúan haciéndome compañía… A veces creo sentirlas, a veces me van dejando sus miguitas a modo de señales… Es otro misterio, pero yo lo sé.

Todas las mujeres que pincelan mi vida de forma más intensa o con la espontaneidad de un gesto o incluso la de una sonrisa desconocida fugaz…

Todas me importan, todas pasan a ser esa enciclopedia interminable. Todas garabatean mis renglones.

Páginas y páginas que sólo son testimonio de emociones, experiencias y un maravilloso aprendizaje. Algunas de esas páginas nunca se encontrarán, como los corazones que jamás se abren a alguien.

Historias de páginas impares y corazones que colorean suspiros. Historias de mujeres. Mujeres que laten como la tierra respira, mujeres que gritan con luz propia, mujeres que se alimentan de verdades, de decisiones equivocadas…

Mujeres embajadoras de ternura, mujeres que se desviven de soledad para vestirse de vida.

Una amiga me regaló un libro con renglones subrayados a lápiz hace mucho tiempo, ‘Donde el corazón te llevé’ de Susana Tamaró… A mí me llevó a ‘Donde la tierra late’ justo ahí, a ese instante donde todo empezó, al otro lado del corazón de mi madre.

Y no fue un sueño, yo lo sé.

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Mela Revuelta
Nací en otoño el año que el hombre pisó por primera vez la luna, en un continente donde la lluvia huele a tierra, donde crecen los baobas del Principito y donde el sol lo tiñe todo de naranja al atardecer. Mi fotografía es personal, recreo historias, busco capturar instantes que desabrochan algo dentro de mi y conectar con la esencia de lo que se encuentra al otro lado de la lente. Adoro el pulso de la vida, reunir, crear, proyectar, compartir... todo cuanto da sentido a nuestro espacio "la nave Q late...". Me llamo Mela.

1 Comentario

  1. Mi mayor respeto para todas las mujeres y en especial a mi madre Carmen Robletto Jimenez,
    Independientemente del color de la piel, o la forma de sus cabello, la mujer, alta, pequeña, menuda, gruesa o delgada, es un ser excepcional. Para que una colonia triunfe debe haber una Reina (una mujer) y esa Reina paga el tributo de ser Reina de por vida. Es evidente que hay diferencias , pero lo que si es cierto que en toda mujer existe un amor maternal y una forma de ver las cosas diferentes al colectivo masculino. La mujer es sensibilidad y ternura, la mujer es especialista en la distribución de la economía familiar, la mujer es paz y consuelo, aunque algunos malos chistes tienden a afearla, y aunque en el plano empresarial se le intente ocultar o ignorar. Una abrazada a todos los lectores de este simple escrito, felicidades a todos/as, Atte. Caba Robletto

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