El sonido del silencio

El asombro no está de moda, te debilita, te frustra y acabas por convertirte en una cebollita con capa sobre capa, la piel se curte y cualquier día dejas de sentir hasta las caricias

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A menudo cuando escribo me gusta evitar sumergirme en demasiada lectura, nada que me influya. Pasamos el día recibiendo información. Las redes sociales cabalgan insaciables, las imágenes se graban de forma inconsciente en ‘nuestros adentros’ y no quieres parecerte a nadie pero ¡qué difícil es mantenerse genuino…! casi tanto como escupir las verdades del corazón porque siempre hay alguien a quien no lastimar o situaciones que nos enfrentan a unas consecuencias que ni siquiera te pertenecen pero el que va a manos llenas, camina toda su vida expuesto… expuesto a que te exijan mucho más que al resto de mortales y se olvidan que no eres una diosa, eres humana.

El caso es que esto no funciona para todos por igual y ante eso, sólo resta la aceptación… sí, así sin más… o lo tomas o lo dejas con la mejor de las sonrisas porque la cara de ese emoticono al que se le quedan los ojos cuadrados no resuelve. El asombro no está de moda, te debilita, te frustra y acabas por convertirte en una cebollita con capa sobre capa, la piel se curte y cualquier día dejas de sentir hasta las caricias.

Pero esto va de mí. Soy blanda. Una eterna optimista. Soñadora, al volante alucino sola taaaanto que a veces no recuerdo cómo llegué a un sitio. Susceptible porque aún faltan cosas que sanar. Imperfecta y terriblemente perfeccionista. Apasionada de los finales felices. Me gustan los colores del otoño, el blanco y negro al amanecer y los ‘borrosisimos’ de las emociones. También cantarlo todo y me fastidia no saberme la letra. Vulnerable sobre todo cuando estoy con la regla. A veces me atrapa la nostalgia pero cuando toca divertirse, no hay quien me frene… ays, lo confieso, tengo un sentido del ridículo tremendo, así que me cuesta perder el control. De primeras me quedo con lo bueno y la cara amable de las personas aunque siguiendo el protector consejo de mi padre, trato de poner la mente un poco fría cuando me acuerdo porque lo de reaccionar rápido nunca fue lo mío y la frialdad me dura lo que un cubito de hielo al sol. Cero perezosa y cero rencorosa mas si me dolió el alma, me lleva un poquito más de tiempo pues la tristeza me gana el pulso sin esfuerzo y no hay tirita que pare la hemorragia.

Estuve unos días ausente en el Mediterráneo, me cargué de luz. Cuando regresé las noticias me bombardearon… el mundo está perdido… injusticias, corrupción, atentados… necesitamos volver a creer en el ser humano, precisamos sentimientos que hagan nido en nuestro corazón y no perder de vista la estrella… ésa que yo identifico como el meteorito de la ilusión.

No sé cómo empezaré mi próxima historia… tampoco sé qué me llevó hasta este último renglón, supongo que mi fe… en ti, en tu estrella, en tu ilusión.

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Mela Revuelta
Nací en otoño el año que el hombre pisó por primera vez la luna, en un continente donde la lluvia huele a tierra, donde crecen los baobas del Principito y donde el sol lo tiñe todo de naranja al atardecer. Mi fotografía es personal, recreo historias, busco capturar instantes que desabrochan algo dentro de mi y conectar con la esencia de lo que se encuentra al otro lado de la lente. Adoro el pulso de la vida, reunir, crear, proyectar, compartir... todo cuanto da sentido a nuestro espacio "la nave Q late...". Me llamo Mela.