Acercar la alegría de la huerta a los peques

En una huerta podemos encontrar las frutas, hortalizas y verduras que comemos a diario, por lo que se trata de un sitio ideal para visitar con niños

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¡Hola, lectores de Cantabria DModa!

Esta semana me he adentrado en el mundo de la alimentación pero, exactamente, en la importancia de que los niños conozcan de dónde vienen los productos con los que cocinamos sus purés de frutas y verduras.

Foto; Samira Hidalgo

Mi hijo y yo hicimos en casa el típico experimento de poner una alubia con algodón húmedo en el envase de un yogur y el resultado fue muy satisfactorio. Enzo se acercaba a observarlo todas las mañanas y con mucha ilusión iba viendo como crecía una plantita de esa alubia. ¡De una alubia como la que nosotros nos comemos, sale una planta! Es algo maravilloso que aumentó su curiosidad por el tema y ahora tenemos nuestro propio huerto urbano ecológico (esto es algo que, os adelanto, trataré en un próximo post).

Lo cierto es que a los niños el tema de conseguir los alimentos les parece de lo más sencillo. Si queremos una manzana, vamos al frutero y si queremos leche, abrimos un brik y ya la tenemos. Así es como ellos pueden percibirlo. Y es que, a diario adquirimos las frutas, hortalizas y verduras en el súper: muchas veces las compramos a granel y otras tantas vienen ya envasadas. Llegamos a casa, las metemos en el frutero y en el frigo y… ¡listas para ser cocinadas y comidas! De ahí la importancia de que los peques no sepan de dónde salen en realidad esos alimentos, que todo tiene un coste y un trabajo detrás que nosotros no vemos, pero que está ahí.

Foto: Samira Hidalgo

Considero que es interesante hacerles ver que antes de llegar al supermercado, las frutas y verduras pasan un largo proceso. Es algo que deberíamos explicarles a nuestros niños y qué mejor manera que hacerlo ‘in situ’. De este modo, cuando nos adentramos en una huerta, los más pequeños pueden descubrir cómo trabajan las personas que están en ella, las herramientas que utilizan, los distintos soportes empleados y las plantas y árboles de las que crece su comida como por arte de magia.

Por ello, con esta visita pueden desarrollar aspectos tales como:

  • Valorar más las cosas, al ver que el producto final lleva un largo proceso tras él.
  • Concienciarse más con el cuidado de la naturaleza, al comprobar lo que nos aporta.
  • Descubrir la responsabilidad que conlleva el cuidado de las plantas y árboles.
  • Interesarse más por comer frutas y verduras (todos pasan épocas en las que les cuesta un poquito más).
  • Descubrir un aspecto más del mundo rural.
Foto: Samira Hidalgo

Desde mi propia vivencia, puedo decir que visitar una huerta es una experiencia única para los niños. Pasar un ratito allí hace que desarrollen sus sentidos: pueden observar cómo se trabaja y ver los frutos diminutos, tocar las plantas, oler los frutos y degustarlos. Es, sin duda, un buen plan para pasar un rato en familia. En todos los rincones de nuestra región hay algún huerto y hoy en día puedes optar tanto por realizar una visita guiada a una huerta ecológica, coger tú mismo las hortalizas de la tierra o asistir a una granja escuela y, todo ello, sin salir de Cantabria.

Fotos: Samira Hidalgo

Muchos colegios tienen sus propios huertos para enseñarlos a los alumnos, pero si tienes posibilidad de acudir a una huerta tradicional, te animo a que lo hagas, porque es todo un mundo en el que los niños se lo pasan fenomenal.

¿Os animáis a llevar a vuestros peques a una huerta? ¿Ya les habéis llevado? ¡Déjanos tu experiencia en los comentarios!

Nos vemos el próximo viernes, y los demás días en Facebook y en Instagram

¡Buen fin de semana familia!