Al abrigo de la luz…

Vivimos en una eterna prisa, absorbidos por los horarios y con poco tiempo de escuchar, leer, compartir, empatizar, sentir… Sentir.

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¿Quién no tiene dudas? ¿Quién no tiene miedos? Equivocarse ya casi me parece ‘peccata minuta’ ¿Quién no siente inseguridades que todo lo corrompen? ¿Quién no? ¿Por qué tener pavor a saltar al vacío, si el vacío ya está dentro? Interrogantes que merman la capacidad de soñar, ilusionarse y darle un giro a la emoción para ataviarla de negatividad.

Pues sí… Estos son los primeros síntomas de andar algo, voy a dejarlo en despistada, porque me resisto a estar perdida y es porque a veces parezco más Michael J. Fox viajando al futuro que mi yo más hermoso viviendo en mi presente. Aceptando. Creando. Avanzando.

Y sí, ya sé… Me conozco todas las teorías, todas… Me he visitado en todos mis espejos, incluso en los rotos tras relativizarlo todo y aún así siempre me quedan ganas de encontrar el de Alicia, puesto que nada me gustaría más que traspasar al otro lado e interpretar cada cosa por primera vez sin contaminantes ni colorantes.

No me rindo pero me agoto. Necesito entonces parar. Observar. Silenciar. Cruzar los dedos para que mi intuición me grite porque sólo murmura y yo quiero que me hable alto y claro. Vivimos en una eterna prisa, absorbidos por los horarios y con poco tiempo de escuchar, leer, compartir, empatizar, sentir… Sentir.

¿Qué nos apasiona? ¿Qué nos dicta el corazón? Creo que él tiene todas las respuestas pero nos charlamos poco y eso que vamos a pecho descubierto de la mano pero desbocados, y lo que ambos necesitamos es compás, ritmo… Cadencia para recuperarnos sin tanto esfuerzo, para que el oxígeno llegue a los pulmones ventilándolo todo, ¡hasta el alma!

Me paro… Si no llego, te aclaro que no es rendición, que no me refugio en mis pensamientos; sólo que aquí se está bien… Que la luz abriga incluso en la oscuridad. Que estoy en paz. Que soy conmigo.

Mela

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Mela Revuelta
Nací en otoño el año que el hombre pisó por primera vez la luna, en un continente donde la lluvia huele a tierra, donde crecen los baobas del Principito y donde el sol lo tiñe todo de naranja al atardecer. Mi fotografía es personal, recreo historias, busco capturar instantes que desabrochan algo dentro de mi y conectar con la esencia de lo que se encuentra al otro lado de la lente. Adoro el pulso de la vida, reunir, crear, proyectar, compartir... todo cuanto da sentido a nuestro espacio "la nave Q late...". Me llamo Mela.