El cuento de la criada, o cómo vaticinar un pasado que siempre puede volver

"Freedom, like everything else, is relative", por Margaret Atwood.

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Renombrada como la obra gemela de 1984 de Orwell, ‘El cuento de la criada’ es esa clase de novelas que deberían leerse varias veces a lo largo de la vida.

La historia, narrada a través de la voz de la protagonista, nos presenta una nueva sociedad americana, Gilead, que ha vuelto a los valores patriarcales y arcaicos tras varias guerras con armamento nuclean. Una visión de un futuro próximo e inmediato que muchos relacionan con una posibilidad real.

En esa nueva sociedad, definitivamente, una distopía, el puritanismo ha relegado a las mujeres a tres únicos papeles; el de esposa, madre y ama de casa.

El argumento principal gira en torno a la vida de una de las criadas, concubinas o simplemente mujeres fértiles que son violadas mensualmente para dar descendencia a los matrimonios poderosos del nuevo régimen, incapaces de concebir.

A través de ‘flashbacks’ y de escenas en el tiempo presente, Defred –que pertenece a Fred-, compara su vida anterior con su nueva condición de ‘mujer objeto’.

Rabia, rechazo, repulsa

Nada más lejos de la realidad, la novela debe provocar en el lector una sensación de rabia, de rechazo, de repulsa, ante un futuro como el que se describe. La mujer pasa de ser un pilar fundamental de la sociedad para convertirse en el eslabón más bajo; una historia cíclica que según la autora se volverá a repetir.

Margaret Atwood, emplea un vocabulario seco, en ocasiones áspero; un vocabulario que encrudece la historia y la hace más personal para quien que se encuentra con ella. La moraleja, sin encerrarse en defender el papel de la mujer, es una crítica a la actuación actual –aunque la primera publicación de la novela sea en 1985- de las grandes sociedades, que cegadas por los impulsos consumistas, dejan los valores de los ciudadanos en un segundo plano.

A pesar de que existe una serie para televisión, tómense el tiempo de leer la novela.