Origen

Da igual lo que diga, da igual lo que no diga, da igual si pronuncio esas palabras, o si me quedo muda para siempre

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A veces tengo la sensación, de que da igual lo que haga. Da igual si elijo un camino, o si elijo otro. Da igual lo que diga, da igual lo que no diga, da igual si pronuncio esas palabras, o si me quedo muda para siempre. Da igual. Tengo la constante sensación, de que todo aquello que haré, ya está escrito. Inamovible.

A veces tengo la sensación, de que todo el trabajo empleado es tiempo perdido. Todo el esfuerzo. Todas esas horas. Un desgaste inútil que no lleva a ninguna parte, a ningún lugar. Y me veo en una jaula de hámster. Metida en esa rueda diabólica. Moviendo mis pequeñas patitas de roedor. Sin punto de partida. Sin punto de salida. Porque los círculos ni empiezan, ni acaban. Los círculos son infinitos.

A veces tengo la sensación, de que tengo que contemplar más y hacer menos. Parar. Mirar. Sentir. Llorar. Reír. Encontrar mi origen. Y me sumerjo en la bañera, con mis oídos tapados por el agua. Cierro los ojos. Escucho mi respiración y mis latidos tamborileando en los oídos. Y ahí me encuentro. En la nada. Sin tanto ruido. Lo más parecido a estar en el vientre materno. Y hasta lo recuerdo. Lo recuerdo. Aquella sensación de absoluta protección. Mi origen. Y mi destino. Gracias madre.

Texto & Foto: Belén de Benito (17)

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