El valor de la autoestima (2ª parte)

Nunca hubo, ni hay ni habrá alguien como tú, ese es el valor personal

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POR ÁNGELA CARRERA CAMUESCO


Angela Carrera Camuesco es Psicóloga Especialista en Psicología Clínica y Directora del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander. Además es profesora universitaria y atesora una experiencia de más de 20 años de práctica clínica.
Angela Carrera Camuesco es Psicóloga Especialista en Psicología Clínica y Directora del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander. Además es profesora universitaria y atesora una experiencia de más de 20 años de práctica clínica.

¡Hola de nuevo a los lectores asiduos de Cantabria DModa y nuevo hola para los que se estrenan!

Hoy seguimos con la autoestima… Espero que algunos de vosotros hicierais el ejercicio propuse en primer post sobre este valor.  No sé cuántas de vuestras características subrayasteis para elegir cambiarlas.

Con frecuencia suelen elegirse demasiadas cosas que modificar en nosotros.

En ocasiones son todas o casi todas. Eso supone que no aceptamos estas partes de nosotros porque no nos gustan.

Aún es muy frecuente en la Educación fijarse en lo que está ‘mal’, en lo negativo y no decir lo que hacemos bien. Si nos enseñaron así, es fácil que nosotros también veamos lo negativo… y casi sólo eso.

Al final “no nos tragamos”, lo mismo que pasaría si tomamos un café turco fuerte, amargo y espeso. Pero no debemos olvidar que podemos añadirle leche o azúcar (las características que sí nos gustan), y tomarnos de una manera más fácil ese café… (y nos “tragaremos” nosotros mismos). Sí, sí, sigue siendo café pero está suavizado.

Una muy buena opción es fijarnos en los aspectos positivos, darnos cuenta de ellos, valorarlos e incluso aumentarlos. A veces con eso compensamos cosas que no nos gustan de nosotros.

Una pregunta muy importante que plantee en el post anterior: ¿Qué hace a una persona valiosa? En general, mucha gente me contesta que los aspectos positivos es lo que da ese valor. Pero entonces ya estamos cayendo en la trampa de que sólo si modificamos lo negativo o tenemos muchas, muchas cosas positivas y valdremos algo. Esto le pasa a la gente que tiene una autoestima desequilibrada por lo alto.

Es decir, que sólo ve sus cosas positivas. Por eso no acepta las criticas ni se critica a sí misma y cree que vale más que otros.

Estas personas están en el extremo contrario de los que se fijan sólo en lo negativo y creen que no valen nada. En ambos casos la autoestima no está en su sitio.

El equilibrio

Una persona con la autoestima equilibrada sabe que no vale ni más ni menos que nadie. Solo que hay personas con las que le gusta estar más que con otras.

Y esto es así, porque lo que en realidad le da valor a alguien es que es único en el mundo.

A nivel genético no puede haber dos personas iguales y menos si mezclamos esta variable con el aprendizaje y la situación de evolución individual. En toda la historia de la humanidad -¡que mira que es antigua!-.

Entre los más de siete mil millones de personas que hay actualmente en el mundo -¡que mira que son personas!-, y en todo lo que resta de futuro -que espero que nos portemos bien y sea laaaaargo-,… nunca hubo, hay ni habrá alguien como yo. Este es el valor personal.

Se dice que “todos somos iguales”, pero en realidad todos somos distintos y únicos, pero EQUIVALENTES -‘Equi’ (mismo) + ‘valente’ (valor)-.

Esto nos lleva a pensar que nuestros defectos también nos hacen únicos. Luego no es necesario cambiarlos para tener valor. La valía personal no está en juego.

Podemos decidir hacer algunos cambios y mejoras, pero sólo para ajustarnos mejor al medio y no para valorarnos  como personas.

Un abrazo de 20 segundos para cada lector.

Angela Carrera Camuesco

Psicóloga Especialista en Psicología Clínica. Directora de CIPSA

Dirección: Calle Emilio Pino, 6. 39002 Santander, Cantabria
Teléfono: 942 21 30 12