Javeta: “Voy a trabajar con la ilusión de un crío que sale al recreo”

El productor discográfico Javier López Jato nos cuenta desde su estudio en Cabezón de la Sal su cuidadosa labor de trabajar con el sonido

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Al frente de los Estudios de sonido Vumeter y la discográfica Artimaña Records se encuentra un músico apasionado de su trabajo que emplea su máxima ilusión en conseguir el sonido perfecto.

Javier López Jato, conocido como Javeta, tiene un estudio de sonido en Cabezón de la Sal, ubicado en un molino de 1765 que ha restaurado y acondicionado totalmente para poder emplearlo como lugar de grabación y producción de música.

Desde sus inicios en 1999, no ha cesado de añadir granitos de arena a un proyecto que siempre le emocionó y del que ahora, tras su larga trayectoria, puede presumir de haber grabado más de 150 discos. “He tenido la suerte de poder trabajar con grandes artistas, algunos conocidos, pero la mayoría no tanto”, dice Javeta.

“El hecho de que sean famosos no tiene mucho que ver con que sean grandes, aunque a veces coinciden ambas cosas. Voy a citar a boleo algunos de muy distintos estilos, seguro que se me olvidan muchos: La sonrisa de Julia, Jimmy Barnatán & the Cocooners, Melopea, Victor Manuel, David Bustamante, Paralítikos, Nando Agüeros, Tanea, Ibio, Luétiga, Naheba, Billy Boom Band, Marcos Cao, Eduardo Nápoles “Chaka”, Gorka Benítez, David Xirgú, Juan y Victor de Diego, Iván San Miguel, Rulo, Germán ‘Mono’ Burgos, Juan Madera, Cote, Almudena López, Javier Sáinz, Cristóbal Halffter, Cuarteto de Leipzig, Paolo Latrónica, Crayolaser, Gorka Hermosa, Jesús Prieto Pitti, Kepa Junkera, Los Perezosos, Paco San José, Emir Bucovika & Frozen Camels, Chico, Marcos Bárcena, corales, orquestas, bandas de gaitas, big bands y un largo etcétera.”

Recientemente, ha recibido el premio al mejor disco de Jazz de Euskadi por ‘Quiero volver a Marte otra vez’ de Gorka Benítez y algunos de sus trabajos han sido publicados por sellos discográficos nacionales e internacionales como Sony Music, Siubhal, ARC Music, Gaztelupeko, Fresh Sound, Resistencia, Rock Estatal o Warner Music. Como diría el viejo refranero “todo esfuerzo tiene su recompensa”.

Su trabajo lo realiza principalmente desde la sala de control, es decir, donde se encuentran la mesa de mezclas, los ordenadores, monitores y demás aparatos y, desde aquí, maneja y controla a los músicos que se encuentran en la sala de grabación. Así, al mando de un billón de botones y procedimientos, obtiene el sonido listo para la audiencia.

He tenido la oportunidad de hablar con él y entrar en su estudio, de ver las tripas de este trabajo y ha sido algo así como un nuevo mundo, con lo que espero que disfrutéis tanto como yo de esta experiencia.


“La mayor parte de la gente conoce mi estudio como ‘el estudio de Javeta’…”


 

– ¿En qué consiste el trabajo de un estudio de grabación?
– Aunque no lo parezca es muy variado. Locuciones para documentales, creación de librerías de sonidos para apps, grabación de bandas sonoras para películas o videojuegos, he hecho hasta restauración de audio de grabaciones de conversaciones que serán usadas como pruebas judiciales. Pero a lo que más me dedico es a la producción musical; trato de dar la mejor forma posible a las canciones que traen los músicos al estudio, aportándoles ideas, experiencia, medios técnicos y conocimientos para hacer así un buen disco con ellos.

– ¿Cómo es el proceso de grabación de un disco? ¿Y su producción?
– No hay dos discos iguales y, por tanto no hay dos procesos iguales. Hay veces que viene un grupo con las cosas muy claras, tocan todos a la vez un par de tomas de cada canción y en un ‘plisplás’ está todo grabado y sólo queda mezclar los temas. También hay grupos que han grabado en otros estudios todo o parte de su disco y vienen aquí a terminar de grabar lo que queda y hacer las mezclas. Depende mucho de cómo traigan de elaborada su música, si quieren que yo les haga la producción artística de su disco o vienen ya con un productor (que pueden ser ellos mismos) y entonces yo me limito a la función de técnico de sonido.

Por otro lado, también hay cantantes que vienen al estudio con una melodía y una letra y quieren hacer un disco. Esto es algo que hago muy a menudo. Y conlleva componer arreglos musicales, elegir y contratar a músicos de sesión, arreglistas, grabar todos los instrumentos, tocar tú muchas veces y luego escoger las mejores tomas de cada uno de los instrumentos.

Cuando ya tenemos las bases musicales, hay que dirigir a los cantantes para que interpreten bien el tema, repetir un millón de veces, crear la atmósfera adecuada para que den lo mejor de sí bajo la presión y exigencia que se requiere, sin que se vengan abajo delante del micro.

Después de grabarlo todo viene el proceso de las mezclas. Aquí suelo estar yo solo en el control y es un trabajo mucho más técnico y minucioso (aunque también tiene muchos aspectos tremendamente creativos) y consiste en dar a cada instrumento y a las voces, usando la adecuada combinación entre ‘hardware’ y ‘software’, el volumen, la ecualización, la dinámica y la posición panorámica adecuadas para que la canción funcione, nadie se pegue con nadie y la escucha resulte agradable y provoque en el oyente las emociones que se buscan en cada tema.

Todo esto supone un montón de horas de trabajo, muchas de ellas destinadas a pequeños detalles, que son los que al final hacen grandes a las buenas canciones. Así hicimos, por ejemplo, el famoso tema de Nando Agüeros ‘Viento del Norte’.

– De todas las labores desempeñadas, ¿cuál o cuáles son cruciales para un acabado perfecto?
– Partiendo de que la canción sea buena, lo más importante para mí es comprender bien lo que el músico quiere. Si no consigues eso, es difícil que le puedas ayudar a llegar al público. Después, siguen muchos pasos y procesos que no puedes descuidar. El siguiente es tener en la cabeza el sonido que buscas antes de empezar a hacer nada. Luego, a nivel técnico por ejemplo, para conseguir buenos resultados es imprescindible contar con buenos músicos o disponer de una acústica adecuada en el lugar donde les grabas. Pero también necesitas tener buenos micros y demás aparatos que no arruinen a una buena interpretación. Y, desde luego, has de tener una buena sala de control que te garantice que lo que allí mezclas suene bien en cualquier equipo de música. Todos los pasos son importantes, pero al final, si la canción no es buena, no hay nada que hacer.

– ¿Cómo se compagina una productora con una discográfica?
– La mayor parte del tiempo lo dedico a producir música que, por otro lado, es lo que más me gusta. Pero además gestiono mi sello discográfico ‘Artimaña Records’ a través del cual edito los discos que grabo y otros que se graban en otros lugares y doy así ese servicio a mis clientes. Es un trabajo de orden administrativo y de gestión que quizá no sea muy excitante pero que también hay que hacer si quieres que tus trabajos lleguen al público.

– ¿De dónde viene el nombre de Vumeter y Artimaña Records?
– Vumeter se me ocurrió en la oficina de Hacienda donde estaba rellenando los papeles para dar de alta el estudio y había que ponerle un nombre. Es un anglicismo fácil (significa vúmetro: indicador de nivel de sonido) que no tiene más misterio y del que no estoy especialmente orgulloso. La mayor parte de la gente conoce mi estudio como ‘el estudio de Javeta’. Artimaña Records se le ocurrió a mi amigo y primer socio en la discográfica, Santi González.

– ¿Alguna anécdota que nos puedas contar sobre alguno de tus trabajos?
– Una vez, grabando con un cantante muy famoso (por respeto no voy a decir cúal) me pasó que el hombre no acertaba a entrar a cantar en el sitio correcto. Por más que lo intentábamos no había manera, siempre se adelantaba un poco o entraba un ‘pelín’ tarde. Le dije que no se preocupara, que yo le indicaría, a través del cristal que nos separaba, cuándo tenía que entrar. Pero él, inmerso en la concentración con sus auriculares, cuando tenía que mirarme, se le olvidaba, cerraba los ojos y claro, no veía mi señal. Repetimos la toma unas 25 veces y ya empezábamos a desesperar cuando, con un gesto de cierta timidez, sacó del bolsillo un cronómetro y me dijo: “Mira, yo en casa lo he ensayado y sé que tengo que entrar al de 11 segundos y un poquitín…”. En el control no sabíamos qué cara poner (el segundo no se usa como medida musical) pero tampoco se nos ocurría qué hacer y nos preguntábamos ¿qué querría decir con ‘un poquitín’. Y con ese pedazo de cronómetro puesto delante, sobre el atril, entró a la primera y el resto de la canción fue como la seda.

– ¿Qué estilo musical es el que más trabajas?
– Probablemente sea el folk (aunque este año he grabado ya cuatro discos de rock y dos de jazz) y la música tradicional. Paradójicamente no es ése el terreno del que yo vengo pero, creo que, precisamente por eso, mantengo una distancia que me da otra visión y me permite trabajar con mayor libertad a nivel de prejuicios y limitaciones de estilo. Es probable que tenga más conocimientos y recursos en otros géneros que escucho más como el rock o el pop, incluso el jazz o la música clásica, pero nunca sabes por dónde viene el trabajo y, la verdad es que en el folk me siento muy cómodo y estoy aprendiendo muchas cosas interesantes de él.

– ¿Cuáles son tus referencias a la hora de encontrar el sonido ideal? ¿Y tus inspiraciones musicales?
– Para conseguir un buen sonido, como he dicho antes, primero has de tenerlo en tu cabeza, si no es así, estarás dando palos de ciego. Y en la cabeza tenemos muchas cosas, es como un gran archivo de sonidos del que echamos mano constantemente. Y mi archivo se compone, inevitablemente, de cosas que conozco y que me gustan. Estoy muy influenciado por el sonido del rock de los 70’s y también por el del pop de los 80’s, no lo voy a negar. Pero por otro lado, en casa siempre escuché música clásica desde pequeño (mi padre fue un gran melómano que tenía una impresionante colección de discos) y supongo que eso también haya dejado su huella en mi cerebro. Ahora, lo que más echo en falta es tiempo para escuchar música y asistir a más conciertos para ir ampliando mi archivo. Hay tantas cosas nuevas por conocer que tengo la sensación de que algo importante se me está escapando.

– ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
– Me gusta ver la cara del músico cuando, por fin, le enseño un tema terminado. Pero creo que lo que más me gusta es comprobar que todos los días voy a trabajar con la ilusión de un crío que sale al recreo y que raro es el día que no aprendo algo nuevo. En realidad, pocas veces tengo la sensación de ir a trabajar.

– ¿A quién te gustaría grabar?
– Probablemente a Björk (entre otr@s much@s artistas, claro), siempre me pareció una artista que iba un poco por delante de su tiempo y al margen de corrientes y modas.

– ¿Cuál es tu sueño dentro de esta profesión?
– Pues, la verdad es que sueño con poder seguir trabajando en esto hasta que el cuerpo aguante.


“Lo más importante para mí es comprender bien lo que el músico quiere. Si no consigues eso, es difícil que le puedas ayudar a llegar al público.”


 

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Raquel López Labiano
Yoko Ono, en la “Pieza Espejo” de su libro Pomelo, propone que nos hagamos en vez de con un espejo, con una persona. Yo quiero, no hacernos con una persona, sino con una idea, ya que como bien afirmó Victor Hugo, son éstas las que conducen y arrastran al mundo. Pretendo con mis ideas reflejar mis inquietudes y haceros sentir y formar parte de ellas. Soy graduada en Bioquímica y ahora, estudiante de Diseño de Moda. Con esta condición y desde mi humilde opinión, me gustaría acercaros a esa moda que va más allá. ¡Ah! Una última cosa: ¡disfrutad!

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