Tiempo de castañas

Octubre es el mes de las hojas en el suelo que dejan entrever los erizos que esperan ser abiertos para disfrutar de esos frutos asados al calor de la lumbre

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Hola de nuevo, lectores de Cantabria DModa:

¡Qué mes de octubre tan precioso estamos teniendo! Hay unos amaneceres preciosos y la semana pasada quise aprovechar para hacer un ‘fotón’ desde el Centro Botín, para publicarla en Twitter y enviarla a los que aún estaban en casa pero, al llegar allí, justo en el mejor momento para fotografíar el horizonte… ‘tachán’ se acabó la batería… ¡Me había olvidado de cargar el móvil por la noche! Así que la foto de este amanecer es obra de Fran, mi marido, que gracias a su orden nunca olvida cargar su móvil.

Os invito a dedicar unos minutos a esos amaneceres y disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

El pasado martes, 17 de octubre, fue un día especial para mí porque era el cumpleaños de mi amiga Elina Salcedo y el de mi hija Paula, la mejor del mundo mundial, mi niña bella, mi socia, mi ‘profe’ de informática y modernidades varias, mi compañera de aventuras y liadas.

Penny, que es como a llamamos en casa, tuvo un cumple muy intenso con ‘brunch’ casero antes de ir a la universidad, muchas llamadas, mensajes, flores, una cena muy divertida y la deliciosa tarta de trufa de la confitería Blanco de Torrelavega. De la gran variedad de regalos que tuvo, el que más feliz le hizo, fue un unicornio azul de plástico y con luz…

Cuando celebramos el cumple de Penny es época de castañas y, a pesar que Fran insistía que era un poco pronto, el domingo pasado fuimos a cogerlas. A las 10.30 horas ya estábamos en ruta.

Camino de Cabuergniga y entrando por Casar de Periedo, me acordé de cómo dejé de fumar. Os cuento la historia. Yo he sido fumadora muchos años (excepto en los embarazos), y mi hijo Chito me pidió durante mucho tiempo que lo dejase pero, como todo fumador empedernido, me iba haciendo la loca y retrasando el momento hasta que, una noche, me dije: “Yo, que presumo de ser independiente, ¿cómo puedo depender tanto del tabaco? No puedo seguir permitiéndolo”.

Tomé la firme decisión de conseguir dejarlo y para ello recurrí a mi amigo Juan Ignacio Gomez Soto, que tiempo atrás me había hablado de la señora Sarito de Casar de Periedo: la maga que me iba ayudar a dejar de fumar.

Quince minutos un viernes y quince al día siguiente fueron suficientes. Fran, a pesar de su escepticismo y convencido de que íbamos a tirar a la basura los 70 euros que costaba el tratamiento, me acompañó.

Después de aquello solo lo pasé ‘un poco mal’ la primera semana y, a día de hoy, sigo sin fumar.

Tengo una fantástica ‘app’ que se llama ‘QuitNow’ que me dice que, a día de hoy, llevo 257 días sin fumar, 5,146 cigarros no fumados y 1.197 euros ahorrados, euros que  he gastado en helado de mandarina.

A pesar de lo orgullosa que me siento, jamás seré una estupida exfumadora porque fumar siempre me ha parecido un placer así que, quien quiera fumar que lo haga y, quien quiera dejarlo, que pruebe, que formas de hacerlo hay mil.

Dejamos atrás Casar de Periodo y por Virgen de la Peña pasamos el puente sobre el río Saja. Justo a la izquierda, encontramos una parada obligatoria: el precioso santuario de la Virgen de la Peña.

Seguimos camino hacia Mazcuerras/Luzmela. Fijaós en el paseo, siempre me ha gustado mucho este pueblo, porque además de ser la cuna de Concha Espina y esconde preciosas estampas con escenas del pasado repartidas por sus caññes.

Tras pasar por delante de uno de mis restaurantes favoritos -en Santa Luzia Espacio Gastronómico todo es exquisito-, se cruzan en nuestro camino con toda la tranquilidad del mundo unas vacas con sus terneros mientras al caminar hacen sonar sus campanos. Me encanta.

A lo largo del recorrido vamos dejando atrás restaurantes que seguro están preparando en sus cocinas un buen cocido montañés. ¡Qué rico!

Y llegamos a Renedo de Cabuerniga. Frente al precioso hotel hay una desviación a la izquierda y pasando el puente, justo al lado del río, dejamos el coche y comenzamos a subir por el camino que está a la derecha.

Kit para coger castañas en Cantabria


  • Calzado cómodo.
  • 2 palitos para abrir los erizos y no pincharse.
  • Bolsa, cuanto más grande, mejor (más castañas cabrán).
  • Muchas ganas de divertirse.

Nada más empezar nos encontramos los primeros erizos. ¡Qué ilusión me hace y que gratificante es cuando los abres, y aunque te pinches encuentras esas castañas tan brillantes!

El paseo otoñal continúa. Vamos subiendo y disfrutando no sólo de los castaños, sino de las hayas, los robles, los acebos… Me huele a Navidad.

Seguimos encontrando erizos y sacando castañas mientras escuchamos el trinar de los pájaros y el sonido de las hojas de los arboles y el agua de fondo. Te sientes tan poderoso… Y de repente se puso a llover, pero sorprendente no nos mojamos. Fue mágico.

Con una buena bolsa llena de castañas, bajamos de nuevo hasta el río Saja y nos acercamos a la orilla entre ortigas que te pican y la menta que cura las picaduras. Y lanzamos unas cuantas piedras del agua. Pero todavía no nos vamos, porque tenemos que seleccionar las castañas. A Paula y a mi nos valen todas, pero Fran sólo las quiere grandes y brillantes.

Después de seleccionarlas, tenemos un montón de planes para hacer a nuestro alrededor: tomar el aperitivo, comer en un restaurante, comer un bocadillo en un entorno único y que cambia de color por momentos… Me decido por ir hasta Bárcena Mayor, uno de los pueblos más bonitos de España.

Qué ganas de llegar a casa para saborear nuestras castañas. Yo las voy a cocer como lo hace la abuela Paz.

Aquí os dejo la forma de prepararlas:

1.- Hacemos una pequeña muesca en la piel.
2.- Las ponemos en una cazuela con agua, un poco de sal y unos granos de anís.
3.- Las cocemos a fuego suave durante 50 minutos más o menos.
4.- Escurrimos el agua y las servimos en una fuente grande.
5.- Ponemos la fuente en el centro de la mesa, una botella de anís, unas copitas, una buena compañía y no necesitamos más. Son los pequeños placeres de la vida.

Mola mucho ir a por castañas pero también mola acercarse al ‘castañero’ de La Porticada a comprar las castañas ya asadas y calentarte la manos con el cucurucho. Me recuerda tanto a papá y a mamá…

Como el tema va de castañas, sabed que, en muchos lugares de Cantabria, a finales de octubre y principios de noviembre se celebra la fiesta de la magosta en la que se comen castañas asadas, se bebe vino y se disfruta de la música tradicional. Coo, Ramales de la Victoria, Castañeda… Este año voy a ir a Coo, en el valle de Buelna, ¿os animais?

Para esta ruta elegí Cabuérniga, pero hay castaños en toda nuestra región: en los valles Pasiegos, en el monte Corona, en Liébana, en el Asón… ¡Cantabria es infinita!

¡Este fin de semana todos a por castañas que todavía quedan muchas!

Disfrutad de las peques y grandes cosas… y de las castañas.

Rosa

1 Comentario

  1. Enhorabuena nuevamente Rosa¡¡¡¡¡Preciosa ruta.
    Cuando vas a organizar una MAGOSTA en Santander ciudad?.
    Estoy segura que nada mas leer este comentario te vas a poner a ello .
    Muchas felicidades y un fuerte abrazo para Paula y Elina,

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