Embárcate con tu familia en la historia del Titanic

Una oportunidad única para observar objetos originales y conocer los detalles de un barco que se ha convertido en leyenda

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Si aún no os habéis subido a bordo de la exposición ‘Titanic The Reconstruction’ todavía estáis a tiempo. Hasta el 12 de noviembre podéis sumergiros toda la familia en un viaje inolvidable que os llevará hasta la época del ‘buque de los sueños’. Todos conocemos la historia del Titanic, pero sin duda, visitar la exposición hace que la conozcáis aún más de cerca y os sintáis ‘un poquito’ parte de ella.

Fotografía: Samira Hidalgo
Fotografía: Samira Hidalgo

El Titanic más grande del mundo hace escala en la Plaza Porticada de Santander y por el precio de 4 a 10 euros (los niños menores de 6 años tienen entrada gratuita) podéis adentraros en una carpa de unos 1.000 metros cuadrados donde os encontraréis un montón de piezas originales, algo que, a mí, personalmente, hizo que se me pusiese la piel de gallina. Objetos únicos de medición; certificados originales de viaje; instrumentos musicales; vestidos de Eleonor Widener (una de las supervivientes); botines, gorro y guantes de la época originales; el coche del Titanic, ese Brush D24 rojo que alcanzaba los 32 kilómetros por hora y un objeto que jamás ha sido mostrado al público y que los visitantes tienen la opción de poder disfrutar: un cartel luminoso de la White Star Line, la compañía naviera británica del Titanic.

Fotografía: Samira Hidalgo

En la entrada os colocarán unas ‘audio guías’ que también pondrán a los niños pequeños. Los cascos os acompañarán durante una hora y media de recorrido por las distintas vitrinas que allí se encuentran. Desde mi experiencia (con un nene de cuatro años) los más peques de la familia pueden perder la concentración y dejan de estar pendientes de lo que les cuenta la voz de los cascos, pero aun así lo expuesto les despierta mucho interés y curiosidad, tengan la edad que tengan.

Si los niños son un poco mayores pueden hacer el recorrido completo siguiendo los números de cada vitrina y escenario y empaparse de datos y vivencias de una historia única. La representación de las calderas; una parte de la cadena del ancla original a la que el narrador os invita a intentar coger (cada eslabón pesa unos 69 kilos); una muestra de los encajes gallegos que transportaba en una de sus cajas; la vajilla y el champán; una réplica de las hamacas, los lavabos de primera y segunda clase y otra del cuarto donde se envió el mensaje de SOS, son algunas de las escenas que allí os encontrareis y que os volverán a despertar la curiosidad por la historia de este buque tras la película que dirigió James Cameron hace ya dos décadas.

Fotografía: Samira Hidalgo

Para finalizar la visita, os detendréis ante la mayor maqueta del mundo del Titanic: 12 metros de longitud. Una reconstrucción impecable a escala 1:30 en la que se puede ver la famosa escalinata con su cúpula, los camarotes, los salones, la sala de máquinas y mucho más. Una muestra que sirve también para homenajear a la tripulación, a los músicos, a los carboneros, a los fallecidos y a los supervivientes de la catástrofe que os dejará a toda la familia, pese a la triste historia del naufragio en abril de 1912, un buen sabor de boca.