Recordando al Ratoncito Pérez

Hoy en día no es buena señal que se nos caiga un diente pero hubo un tiempo en el que sonreir y tener huecos era síntoma de felicidad: la infancia

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Sin duda, uno de los recuerdos más entrañables de la infancia es el del Ratoncito Pérez. Recuerdo que, además, demuestra la enorme diferencia que hay entre ser niño o adulto. Cuando eres niño, todo son ventajas. El caso del Ratoncito Pérez lo demuestra de manera rotunda. Si se te caía un diente, lo dejabas por la noche debajo de la almohada y al día siguiente se lo había llevado y, a cambio, el simpático roedor te dejaba en el mismo lugar unas ‘pesetucas’. ¡Qué alegría verlas al despertar! ¡Qué ‘sorpre’ tan feliz!

Sin embargo, cuando eres una persona mayor y se te cae un diente, en vez de recibir a cambio la visita del Ratoncito Pérez y, en consecuencia, unas ‘pesetucas’ (hoy, ‘eurucos’), debes ir al dentista y tienes que pagárselas. Reconocerán ustedes, estimados lectores, que tal matiz implica una notable desventaja.

El Ratoncito Pérez es uno de los pocos personajes que tiene placa en una calle. Está en Madrid, en Arenal nº 8. Su texto dice: “Aquí vivía dentro de una caja de galletas en la confitería Prast Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el rey niño Alfonso XIII”. Placa muy merecida. Con menor justificación se evoca a otros. Por cierto, debería tenerla en cada una de las ciudades y pueblos de España, pues en todas y todos dejó su huella en diversas ocasiones.

Por eso se le recuerda con tanto cariño. Cariño que aún alimenta noche a noche por su magnífica labor profesional, pues todavía trabaja en miles de casas. Es evidente que, pasen los años que pasen, se conserva de maravilla. Está en plena forma.

Somos muchos los que, inevitablemente y por razones obvias, añoramos al Ratoncito Pérez y cuánto significa. ¡Qué tiempos aquellos en los que se nos caían los dientes de leche y entraba él en acción! ¡Qué lejos quedan! ¡Qué recuerdo más entrañable! Snif.

Javier Rodríguez

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Javier Rodríguez

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido locutor y presentador de programas en Radio Torrelavega, COPE Cantabria y Punto Radio Santander. Desde sus populares emisiones radiofónicas fue el promotor de los monumentos que el Ayuntamiento de Santander erigió en la ciudad al cantante Jorge Sepúlveda y los payasos ‘Hermanos Tonetti’. En televisión ha presentado Informativos y programas de entrevistas en Canal 8 DM TV. Escribe artículos de actualidad y la sección “El Mirador” en El Diario Montañés, periódico líder en ventas y difusión en Cantabria. Ha ofrecido diversas conferencias, imparte el curso “Aprender a hablar en público’ y es autor de los libros ‘Manual para un espectador de circo’, ‘La televisión y los españoles’, ‘Risas y lágrimas. Historia de los payasos españoles’, ‘La paz, un difícil camino. 8 días con el ejército español en Bosnia-Herzegovina’, ‘El perfume del alma’ y ‘Lo que el tiempo se llevó’. Además, es profesor de la asignatura ‘Habilidades de Comunicación’ en el Centro Universitario CESINE, de Santander.