Budapest, desde Santander y sin escalas

El Danubio y las curiosidades de una ciudad de postal, a tiro de piedra con la nueva ruta que arrancará en abril

1

Me he planteado ofrecerme. Preguntar a las autoridades hasta dónde están dispuestas a llegar. Porque una vez es una anécdota, pero dos… Les explico. Hace un par de años me fui de vacaciones a Polonia. Quince días, cinco ciudades, kilómetros en tren, un buen puñado de historias para la mochila, una tonelada de salchichas… Fue -aunque esa es otra historia- un destino sorprendente. El caso es que a la vuelta vi en los titulares el anuncio de una nueva ruta desde el Seve Ballesteros. Vuelo directo a Varsovia. Genial, pero tarde para mí.
Dándole vueltas al mapa, este verano decidí tachar de la lista de asignaturas pendientes el viaje por ese conglomerado de capitales centroeuropeas que en las agencias de viaje recitan de memoria en un paquete. Primera parada, Budapest. Fantástico. ¿Adivinan cuál es la próxima nueva ruta del aeropuerto? ¿A dónde se puede viajar directamente desde Santander a partir de abril? Correcto.

 Como Varsovia, también la recomiendo. Es una ciudad postal, con su Danubio posando para todas las fotos. Sólo el nombre del río ya tiene encanto. Uno dice ‘a orillas del Danubio’ y las letras juguetean en los oídos. Suena a ir de la mano, a escena con beso al final de la peli… Más allá de gominolas, es una capital hermosa, sin discusión. A mí me sobró calor y me faltó estudio. No pude (como me gusta hacer) profundizar antes de ir. Empaparme y meterme en contexto sin haber llegado. Cosas de la vida y de tiempos difíciles. Entre que es grande y dispersa (y yo andaba disperso también), tardé un par de días en hacerla mía. Y, para entonces, ya quedaba poco para coger el tren. Por eso (y porque lo de Buda y Pest, el Parlamento -es el de la primera foto- o el Castillo ya lo tienen en las guías), me quedé con las curiosidades. ¿Se acuerdan del anuncio de los Cuerpos Danone? Pues se grabó en la piscina que están viendo en esta segunda foto. El mío es cuerpo quesada pasiega, pero me bañé en las mismas aguas… Las del Gellért.

Lo de los baños en esta ciudad es una religión (y un enorme reclamo turístico). El Gellért es el ‘elegante’ y el Széchenyi, el más popular (aunque los dos son muy conocidos y no es descartable acudir a uno menos famoso, pero mucho más tranquilo). Lo de popular me tocó vivirlo.

Cogí el metro (el número uno para en la misma puerta) y me bajé todo ilusionado con el bañador y las chanclas debajo del brazo. Ver a un par de catalanes darse la vuelta en la entrada me metió el miedo en el cuerpo. Había tanta gente dentro y tanta en la cola, que no admitían a nadie más hasta que las termas no parecieran una piscifactoría.

Al final fue menos de lo esperado (veinte minutos en la fila) y la visita, pese a la muchedumbre, mereció la pena. Cada pileta (que dicen en Buenos Aires y me viene bien como sinónimo para no repetirme) tiene una temperatura, un tipo de agua, un efecto… Interiores y exteriores, junto a un edificio señorial que hace de esta foto una de las más repetidas a la hora de hablar de Budapest. Lo mejor, la cerveza fría después de tener la piel como una uva pasa tras pasar por la enésima piscina. Y en invierno tiene pinta de ser mucho mejor…

Venga, hagan turismo. Es una ciudad para patear. Esto de la foto es el Bastión de los pescadores. Muy bonito y con buenas vistas. Pero pongo esta porque las del sitio que más me impresionó me quedaron tirando a regular. Era de noche, estaba cansado, pedimos unas cervezas… Les ruego de corazón que pinchen aquí para saber cómo es el Szimpla Kert y que se hagan una idea de lo que es un bar en ruinas. Que sí, que está en ruinas. Pero además lo de ‘bar en ruinas’ es una forma de llamar a un tipo de locales que dejan huella. Impresionante.

Acabo con un encontronazo. Porque así me encontré con este mural en la pared. Callejeando, sin buscarlo. Como aparecen las mejores cosas. Es un homenaje a un partido memorable si les gusta el fútbol. Inglaterra 3 – Hungría 6. En Wembley, hace mucho. Para algunos (y esto se ha dicho tantas veces de tantos otros), el mejor de la historia. Pero si no les gusta el balón, tampoco importa mucho. Este recuerdo en la pared es un relato maravilloso. Busquen y ya me dicen si les gustó… (he escrito esto y me he sentido como aquel del famoso anuncio de Colón).

1 Comentario

  1. Budapest es una ciudad acogedora y muy recomendable para visitar, pero en verano puede agobiarte su humedad con las altas temperaturas, otro capítulo merecen la Sinagoga, Basílica de San Pablo, el Parlamento y sus PUENTES, sí… con mayúsculas, porque son espectaculares y muy singulares. La gastronomía es variada con el “paprika” de condimento y la cerveza en cualquier terraza, una obligación.

Comments are closed.