Cómo hacer un álbum ilustrado, primera parte

Hoy os traigo un nuevo proyecto para hacer en familia y así disfrutar de la compañía de los tuyos

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POR FRÍA AGUILAR


 

Si os animáis en los días de lluvia a conocer el proceso completo de un álbum ilustrado y hacer partícipes a vuestros pequeños, medianos o adultos… aquí tenéis unas indicaciones sencillas.

CAPITULO 1: LA HISTORIA

No hace falta que seamos grandes escritores ni dibujantes, hay historias sin textos, historias con frases cortas y simples, hay álbumes ilustrados con borrones, con puntos, con botones. El ingenio y la frescura son nuestras herramientas, no la técnica.
Buscaremos una historia que nos sugiera, puede ser un cuento que siempre nos contaba nuestra abuela, uno ya clásico como Caperucita, o pedir un relato a ese amigo nuestro que es aficionado a escribir y nos encanta.

Otra opción es ser atrevidos y dejar que nuestros niños inventen. Pero que inventen ellos, sin sentido, sin orden, sin lógica, los argumentos más locos pueden ser de lo más divertido. Seguid los siguientes pasos y el resultado no puede fallar:

  1. Haced elegir a vuestros hijos un personaje que les encante, un animal, una princesa, un peluche, la abuela, el jardinero, o su mamá. Y pedidles que os expliquen qué es lo que hace en la vida.
  2. Una vez decidido el personaje, vamos a plantearle un problema. La abuela que había olvidado todas las recetas, el perro que no quería comer salchichas, el jardinero que siempre llegaba tarde, el peluche que no dormía nunca, la mamá que no quería salir los domingos.
  3. Discutid juntos por qué el personaje tiene ese problema. La abuela ha olvidado las recetas porque sabe tanto que ya no tiene espacio en sus pensamientos, el jardinero llega tarde porque cada mañana tiene que ir a cuidar las plantas de una anciana que le entretiene, el peluche no duerme para vigilar que el niño duerma bien pero está ya muy cansado, la mamá no sale porque no quiere confesar que no sabe montar en bici.
  4. Dejadles pensar la solución, os sorprenderán: los nietos escriben todas las recetas a la abuela en un cuaderno hecho por ellos, le hacemos una cuna de punto al peluche para que también pueda dormir, le decimos a mamá que no hace falta que monte en bici porque nos encanta que haga fotos…

Ahora que ya tenemos nuestro cuento, podemos grabarlo en el móvil tumbados en la cama por la noche y guardarlo, o ir escribiéndolo según llegan las ideas frente al ordenador.

Mucha suerte y ¡a ver qué sale!

…Próximamente: capítulo 2 ‘Partimos nuestro cuento en viñetas’