Cosmética para fumadores

El tabaco no aporta nada bueno en ninguno de los aspectos de la vida pero, en lo que a estética se refiere, es nefasto. Hoy intentamos paliar, en parte, el efecto del humo en nuestra piel

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El inicio de un nuevo año siempre es el momento de los buenos propósitos: ponernos a dieta, apuntarnos al gimnasio, dejar de fumar,… son muchas de nuestras buenas intenciones para el año que empieza que, a menudo, se quedan sólo en eso, en intenciones que a los pocos días habremos olvidado.

Para que ésto no ocurra, tenemos que buscar alguna motivación y, una muy interesante y sobre todo desde esta sección dedicada a la belleza, sería la de saber que estando mejor por dentro también estaremos mejor por fuera.

En el caso del tabaco, las cosas están muy claras:

Cada calada de un cigarrillo contiene aproximadamente 10 15 radicales libres (mil billones, que se dice pronto). Los radicales libres son grupos de átomos que ‘roban’ electrones de otras moléculas a las que convierten de esta manera también en radicales libres (como si fueran vampiros), produciendo daños en nuestras células, que provocan el envejecimiento y que además pueden ser la causa de muchas enfermedades.

Fumar es malo para la salud, pero además, también es malo para la piel (más arrugas, más manchas, tono más apagado,…), malo para el cabello (mayor caída, pelo más quebradizo, con menos brillo,…), para las uñas, malo para la dentadura (dientes amarillos, encías sensibles,…), malo para nuestra economía, malo para nuestras relaciones laborales y también las personale. Ya a finales del siglo XIX se dieron cuenta de ésto los caballeros ingleses que, después de la cena, cuando las mujeres se quedaban de sobremesa y ellos iban a otra sala a fumar, sustituían su ‘dinner jacket’ por su ‘smoking jacket’ (una especie de batín de solapas estrechas), para evitar así que la prenda ‘buena’ se impregnase del olor a tabaco. Y, en el siglo XX, se puso de moda, cuando personajes como Rodolfo Valentino o el mismísimo Rey de Inglaterra la empezaron a usar como prenda de vestir, pasando luego a ser una prenda básica para las fiestas de etiqueta.

Lo ideal sería dejar de fumar, pero mientras acabamos de encontrar la motivación o para el que no quiera dejarlo por ahora, podemos compensar a nuestra piel con unos cuidados especiales que ayuden a paliar los efectos nocivos del tabaco.

Y ¿cómo combatir esos radicales libres del cigarrillo? ¿Cómo clavarles una estaca en el corazón? La respuesta está en los antioxidantes.

Los antioxidantes son sustancias capaces de neutralizar estos radicales libres tan dañinos y parar esa reacción en cadena.

Entre los más importantes encontramos la vitamina A (caroteno), la vitamina C (ácido ascórbico) y la vitamina E (tocoferol).

Un fumador necesita un aporte extra de estos antioxidantes, ya que sus niveles de esas vitaminas en los pulmones, en el plasma sanguíneo y en el eritrocito (glóbulo rojo) se ha comprobado que son menores.

Para paliar los efectos del tabaquismo, habrá que aumentar la dosis diaria recomendada de esas vitaminas, ingiriendo alimentos que las contengan o ayudándonos con los nutricosméticos, pero siempre bajo supervisión médica o farmacéutica, (ya que las vitaminas A y E son liposolubles, como ya vimos en el artículo sobre nutricosmética).

También podemos aplicar los antioxidantes vía tópica, mediante cosméticos que los contengan.

Para acabar, vamos con una receta casera de una mascarilla rica en vitamina E, especial para fumadores. Además el tocoferol actúa sobre los carotenos de la vitamina A y del ácido ascórbico (vitamina C), protegiéndolas y evitando su degradación.

Necesitamos:
– 1 yema de huevo.
– 1 cucharada de aceite de germen de trigo.
(vale también de maíz, de oliva o de girasol)
– 1 trocito de aguacate.

Lo mezclamos todo, lo aplicamos sobre el rostro bien limpio, y lo dejamos actuar 15 minutos. Pasado este tiempo se retira con agua y se aplica una hidratante.

Aunque la mejor mascarilla siempre será dejar de fumar y que el ‘smoking’ sea sólo un traje de etiqueta (o tuxedo en USA).

¡Feliz día y hasta la semana que viene!

Carmen Zumel