Cremas de día y de noche: ¿qué hay de verdad?

Porque nuestra piel no trabaja igual durante todo el día, hoy os descubro los secretos para acertar en su cuidado

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Cuando necesitamos comprar una crema facial, nos vamos a encontrar que existen
infinidad de marcas, cada una de ellas tiene diferentes líneas que a su vez
cuentan con diversos productos como el sérum (suero), el ‘booster’ (concentrado), el contorno de ojos y la crema de día y de noche, como mínimo.

Pero, ¿por qué para las cremas corporales no existe esa distinción entre las que
son para el día y las que son para la noche? ¿Dónde está la diferencia? O, peor
aún, ¿nos están engañando?

En el artículo de hoy vamos a intentar aclarar estas dudas, y, como siempre, dar
unos consejos para elegir la crema más conveniente y para usarla de la manera más
efectiva.

Nuestra pie ‘funciona’ igual de día que de noche?

Eso es lo primero que debemos saber y para ello tenemos que hablar de los ritmos circadianos. El adjetivo circadiano procede del latín: circa, que significa ‘alrededor de’ o ‘cerca de’ y dies, que significa ‘día’. Por tanto, el concepto de ritmo circadiano se utiliza para analizar cómo varía nuestro organismo a lo largo de un día: de unas veinticuatro horas. Asímismo los ritmos circadianos se refieren a todas las variables biológicas de nuestro cuerpo por lo que también se les llama ritmos biológicos o biorritmos.

En el caso de la piel, encontramos tres ritmos circadianos que van a definir su
funcionamiento:

  • El del metabolismo celular.
  • El biorritmo de la hidratación.
  • Y el de la secreción sebácea.

El metabolismo celular y la hidratación cutánea aumentan a lo largo de la noche y
disminuyen durante el día. Mientras que en el caso de la secreción sebácea ocurre
lo contrario, los valores máximos se producen durante el día y desciende por la
noche. Por tanto, está claro que nuestra piel no funciona igual de día que de noche, y sus  necesidades tampoco serán las mismas:

  • Por el día: necesitará hidratación y protección frente a las agresiones externas (sol,
    frío, viento, sequedad ambiental,…), y una textura menos grasa. Casi todas las cremas
    de día tienen FPS (factor de protección solar).
  • Por la noche: es cuando el metabolismo aumenta y las células se regeneran, es entonces cuando los fibroblastos se ponen a fabricar el colágeno, la elastina y la reticulina y lo que nuestra piel necesita es un aporte extra de nutrientes para potenciar esa regeneración natural siempre precedido de una buena limpieza para que los principios activos puedan penetrar y también ayudado por una fórmula más densa (y más grasa para las pieles normales o secas).

¿Cómo ‘funciona la piel del cuerpo?

En el caso del cuerpo, esa protección frente a las agresiones externas nos la va a
proporcionar la ropa, y por eso no nos hablan de cremas de día o de noche. En verano, en el caso de pasar el día con poca ropa o en bañador, la crema de día sería el protector solar y nuestra crema de noche el ‘aftersun’.

Como consejo os diré que las cremas reductoras y anticelulíticas que incluyen en su composición cafeína, es más recomendable aplicarlas por la mañana (pues la cafeína se absorbe y pasa al torrente sanguíneo y por la noche nos puede quitar el sueño). Y, las cremas antiestrías y tensoras, mejor por la noche cuando el metabolismo celular
es mayor.

Y, como siempre, en caso de dudas, lo mejor será consultar con el profesional de la
tienda. Es la gran ventaja de las tiendas físicas frente a las virtuales.

¡Feliz día y hasta la semana que viene!

Carmen zumel