A las diez en casa

Antaño unos entraban cuando ahora, ni tan siquiera, ha salido de casa...

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Los horarios demuestran cuánto ha cambiado casi todo, por no decir todo sin casi, de unos años a esta parte. ¿Para bien?, ¿para menos bien?, ¿para mal? Depende. Dejémoslo en que el panorama social se ha transformado mucho. Salta a la vista…

Me centraré en un caso paradigmático. Antaño, por ejemplo, las parejas de novios se despedían minutos antes de las diez de la noche en el portal de ella porque había que estar, como precisaba la expresión popular, ‘a las diez, en casa’. Las diez era la hora oficial de llegada de la chica o chico a su domicilio tras ‘pelar la pava’. A esa hora en punto comenzaba el informativo de Radio Nacional de España. Por tanto, resultaba una escena habitual ver en los portales a partir de las diez menos cuarto o menos diez a los enamorados. Era el momento de darse el último beso de la jornada, apurando los minutos en cada caso teniendo en cuenta la distancia respecto al domicilio.

Hoy, a las diez de la noche, sobre todo los fines de semana, la mayoría de chicos y chicas no han salido de casa. ¡Y a qué horas regresan! ¿Hemos mejorado o salido perdiendo en tal aspecto? Es imposible comparar racionalmente a vuelapluma épocas y mentalidades tan distintas. Lo ideal sería alcanzar un punto de equilibrio, pero demuestra la Historia que el término medio no es una de las virtudes del Homo Sapiens. Su querencia tiende hacia lo pendular: o está en un extremo o en el otro…

Antaño, llegar a las diez al hogar significaba cumplir con el compromiso contraído ante papá y mamá. Evitar problemas. No verse obligado a dar explicaciones (en múltiples casos, nada convincentes). Como se solía decir, “tener la fiesta en paz”. La mentalidad al respecto es hogaño muy distinta. Consecuencia: el reloj ejerce de objeto secundario. En materia de salir de casa por la noche y de entrar en ella, siendo novio o novia o no siendo ni novio ni novia, está más claro que el agua.

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Javier Rodríguez
Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido locutor y presentador de programas en Radio Torrelavega, COPE Cantabria y Punto Radio Santander. Desde sus populares emisiones radiofónicas fue el promotor de los monumentos que el Ayuntamiento de Santander erigió en la ciudad al cantante Jorge Sepúlveda y los payasos 'Hermanos Tonetti'. En televisión ha presentado Informativos y programas de entrevistas en Canal 8 DM TV. Escribe artículos de actualidad y la sección “El Mirador” en El Diario Montañés, periódico líder en ventas y difusión en Cantabria. Ha ofrecido diversas conferencias, imparte el curso “Aprender a hablar en público' y es autor de los libros 'Manual para un espectador de circo', 'La televisión y los españoles', 'Risas y lágrimas. Historia de los payasos españoles', 'La paz, un difícil camino. 8 días con el ejército español en Bosnia-Herzegovina', 'El perfume del alma' y 'Lo que el tiempo se llevó'. Además, es profesor de la asignatura 'Habilidades de Comunicación' en el Centro Universitario CESINE, de Santander.