“El micro de micromachismos no es por pequeño, es por difícil de percibir” Nuria Varela destapa la nueva misoginia

La periodista, profesora e integrante del difunto Ministerio de Igualdad acaba de publicar 'Cansadas. Una reacción feminista frente a la nueva misoginia'

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Prologado por una soldado de infantería (por el momento, soldada es sólo una manera en desuso de referirse al jornal) del feminismo como es Barbijaputa, la periodista Nuria Varela presenta su tercer libro: ‘Cansadas. Una reacción feminista frente a la nueva misoginia’ (Ediciones B). Un ensayo que reflexiona sobre esta inmensa luz de gas a la que a menudo el feminismo se topa cuando denuncia que parece que sí, que aquí hay igualdad, pero que sólo lo parece.

Y que no, no es exageración, no es histeria. Que la situación ha mejorado en muchos ámbitos, pero que sigue habiendo decenas de muertas cada año por violencia machista. Que la violencia sexual no cesa. Que una jefa no es mandona por liderar. Y que ocurra todo eso a estas alturas del partido cansa, pero lo sentimos, no lo suficiente como para dejarlo pasar.

¿Leen los no feministas libros feministas?

“Una de las grandes alegrías con el anterior ensayo, Feminismo para principiantes era cuando muchas mujeres, pero también hombres, me decían: ‘yo entré en el feminismo por este libro’. Si ha habido tantos ensayos feministas últimamente es porque se leen.”

‘Pero mujer, eso de los micromachismos es una gilipollez’

Con decenas de asesinatos al año de mujeres por parte de sus parejas, ese discurso cae por su propio peso. Lo que tendría que llegar es la conversación de por qué a estas alturas esos asesinatos siguen ocurriendo. No sólo las muertes, sino toda la violencia contra las mujeres. Los micromachismos son una de las razones por las que existe esa otra esa violencia, es un discurso que normaliza la desigualdad. No la vemos. En eso consiste la nueva misoginia, las formas de discriminación sutiles a las que no se les da importancia. 

Luis Bonino acuñó el término micromachismos en la estela de los micropoderes de Foucoult. El prefijo micro no es por pequeño, sino por difícil de percibir.

Los micromachismos se hacen notar muy bien porque provocan malestar: si tu pareja te dice que algo le hace daño, en vez de soltar ese ‘eres una exagerada’, escucha y deja de hacerlo.

El cachondeíto: ‘Uy, perdona, que te he abierto la puerta y no sé si ahora eso es machista’

“Cosas como esta denotan la poca importancia que se le da a la desigualdad. Todo el mundo sabe cuándo es machismo y cuándo no, cuándo no es un piropo y es un acoso, cuándo se relega a una mujer en un puesto de trabajo para el que está cualificada y se coloca a un hombre en su lugar. Hay situaciones muy obvias, pero ampararse en la broma y en la tontería es una disculpa para no tomar en serio las demandas de igualdad. El machismo tiene muy poca capacidad discursiva.”

El hombre de hoy: ¿protector? ¿proveedor? ¿procreador?

“Respecto a la masculinidad contemporánea, Luis Bonino habla de las tres p y de los hombres nini. ¿Qué aporte están haciendo estos hombres en la igualdad? No vale ponerse de lado. Para cambiar algo tan ancestral hay que remar a favor. Si ya no tienes las obligaciones antiguas y tampoco tienes nuevas… Parece que los hombres han salido bastante bien de la ‘liberación femenina’.”

Como dice Bertín, ya no se pueden hacer chistes de mariquitas NI DE NADA

Sabemos que hay una tradición de refranes y chistes absolutamente machistas que alimentaron ese machismo. No eran producto de unas ganas de criticar o satirizar o sólo de reír, eran fruto de una desigualdad que, a su vez, volvían a alimentar. Yo no soy partidaria de poner trabas al humor pero sí respeto. Creo que hemos mejorado bastante, que esa tradición insoportable ahora resulta casposa.

El amor (romántico) sirve a la reproducción del patriarcado

Los mitos del amor romántico… Se ha hecho normativo, parece que no se puede tener una pareja si no es bajo esas reglas, y apenas hay discurso fuera de esos parámetros. Cada día esos mitos están más arraigados, están presentes en la cultura entendida en su más amplio.

El amor romántico habla de situaciones mágicas y casi imposibles que se han convertido en aspiraciones: existe una media naranja, y entre los miles de millones de personas que viven en el mundo te lo vas a encontrar en tu entorno; el amor lo puede todo, así que si no encajamos o me trata solo medio bien da igual porque nos queremos; es eterno, así que todas tus expectativas en cuanto a afecto, compañía y sexo se vuelcan en una sola y misma persona toda la vida…


“El amor romántico habla de situaciones mágicas y casi imposibles que se han convertido en aspiraciones”

Nuria Varela


El amor es un concepto histórico, que es algo que no se tiene en cuenta. Ha habido como cinco o seis modelos de amor distintos en Europa. El amor romántico nace en respuesta al victoriano: como amor libre, un amor que se enfrenta a las reglas. Por eso tiene ese halo positivo.

Hay que salir de ese mito dañino. Como dice la antropóloga feminista mexicana Marcela Lagardelas mujeres estamos viviendo un sincretismo de género: somos ‘modernas’ y ‘antiguas’ a la vez. Y donde estamos siendo más ‘antiguas’ es en el amor.

Además, el patriarcado siempre tiene una amenaza para la insumisión: a quien piense en transgredir el amor romántico se le amenaza con el gran castigo de la soledad.”

Vale, lo de la violencia machista está muy mal, pero es que ¡la economía! ¡la independencia de Catalunya! ¡la crisis de Podemos!

¿Qué hacemos para que importe? Un trabajo muy intenso para demostrar que la democracia no se puede permitir esta violencia contra las mujeres. Además es que la responsabilidad de la violencia recae, de manera inaudita, en las propias mujeres. Hay que empezar a cambiar el sujeto: no es una mujer más asesinada, es un hombre que asesina a una mujer. Y hay que dejar de hacer hincapié en si denunció o no, porque entonces podemos empezar a decir: ‘nadie en su familia la protegió, nadie de su vecindario hizo nada’.

¿Por qué es de segunda un problema tan estructural? En las aulas ahora solo importa el inglés y las matemáticas. Luego nos echamos las manos a la cabeza con el bullying (donde a menudo se pasa por alto que el 70% de las víctimas son niñas, según una investigación del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud) y con el maltrato entre parejas jóvenes.”

La trampa del consentimiento

La cultura de la violación exculpa la agresión sexual. Hasta hace poco el código penal español no penaba la violación en el matrimonio. Me hace gracia cuando ahora se habla tanto de posverdad: las mujeres llevamos siglos en la posverdad. Se ha construido la idea de que los hombres tienen derechos sexuales sobre las mujeres a poco que ellas se encuentren con ellos (¿por qué se ha tomado una copa con él, por qué ha dejado que la acompañe a casa?). La palabra de las mujeres no se tiene en cuenta, por eso el consentimiento es un concepto trampa.

La inmensa mayoría de la violencia que sufren las mujeres es impune. Ante esa impunidad y sin educación en el respeto…

¿Es este señor un mansplainner o solo un impertinente?

El problema es la estructura. Como hay un simulacro de igualdad es muy fácil pensar que la violencia es igual: que es igual que venga un hombre que te explique cómo hacer tu trabajo porque eres mujer a que haya una mujer que se crea más lista que tú. No.

La inmensa mayoría de la violencia que sufren las mujeres es impune

Es una forma de decir que el patriarcado no existe. Muy bien: demuéstramelo. No hay un solo indicador que nos hable de igualdad: usos del tiempo, paro, brecha salarial y en las pensiones, salud… Las leyes están muy bien en nuestro país, pero la igualdad real es un anhelo.

Pérez Reverte, Javier Marías y los activistas contra las miembras: Lo de la RAE

Lo de la RAE es una anomalía democrática. Es una institución que ha tenido 11 mujeres en su historia de más de tres siglos. Pretende mantener una situación de desigualdad a través de algo tan estructural como el lenguaje. Es una irresponsabilidad que aún no hayan entendido los estudios de género: es una militancia contra el feminismo. Si no ponen trabas a decir andaluces y andaluzas pero sí a jueces y juezas… Se trata de una cuestión de poder, no hay nada lingüístico que lo sustente. Ahora mismo la RAE es un problema.