Colormanía IV: Azul

Desde el azul ultramar, al azul cielo pasando por los sinfines de este color.

0

El azul es el color que inunda el mundo: el mar, el cielo. ¿Será esta la razón por la que nos resulte un color agradable, cercano o apacible?

Fotografías: cortesía de Vogue. De izq. a dcha: Giorgio Armani, Moisés Nieto, Ángel Schlesser, Gabriela Hearst y Christian Dior.

Bien es sabido que aunque así los veamos, estos dos paisajes no son de este color. El mar es azul debido, entre otras cosas, a las diferentes partículas en suspensión que en él se encuentran y al esparcimiento de la luz que provocan. Igualmente, esta dispersión se produce en las moléculas del cielo de modo que, según la ley de dispersión de Rayleigh, cuando el sol está en lo alto sólo las longitudes de ondas largas (azules) ‘chocan’ con ellas y se reflejan, permitiéndonos así verlas. De ahí que cuando no hay luz no se vean de este color.

Retomando ahora los orígenes del color azul y alejándonos de la física, la Historia demuestra que este color ha estado presente desde el comienzo de las primeras civilizaciones. Ya en el Antiguo Egipto decoraban su indumentaria o esmaltaban sus adornos con lapislázuli y seguro que podéis recordar el nemés del faraón con esas rayas azul ultramar. Además, este color, al tratarse de un pigmento puro costoso de obtener y considerado de máxima calidad, se ha empleado en la pintura no sólo para embellecer el cuadro, sino para mostrar el poder adquisitivo de quien lo encargara. De hecho, indicaban si se trataba de puro lapislázuli, costumbre que estuvo presente hasta el S.XVI.

El color azul, al encontrarse en la naturaleza, ha podido obtenerse también de otras fuentes, como del índigo, del glasto o del cobalto y, a excepción del cobalto, el índigo y el glasto han sido muy comercializados y universalmente utilizados durante todas las épocas. No fue hasta 1897 cuando se consiguió al fin elaborar el pigmento artificial y desde entonces, innovaciones sobre su elaboración se han ido produciendo.

No puedo olvidarme de mencionar al gran artista Yves Klein, quien como ya sabréis, patentó en 1960 su famoso International Klein Blue que podemos ver en sus antropometrías y en toda su obra. Para él, el vacío y la profundidad son azules y nos lo quería demostrar con sus obras, que no eran pinturas sino experiencias. Así podemos extraer que como todos los colores, el significado de éstos es imprescindible en el entendimiento de la vida.

El azul no sólo transmite profundidad, evoca también armonía, sosiego y muchas veces, en sus tintes más fríos, se asocia a la inteligencia y a la tecnología. Cuando éste adopta un tono más oscuro se acerca a la elegancia, a la seriedad, pero también a la seguridad.

Raquel López Labiano