Christian Louboutin gana la ‘guerra de las suelas rojas’

El Tribunal de Apelación de París reconoce los derechos exclusivos del zapatero francés

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CON LUIS GÓMEZ


No hay quien lo entienda. Lo mismo le dan la razón que luego se la quitan. El Tribunal de Apelación de París ha reconocido los derechos exclusivos de Christian Louboutin de utilizar las suelas rojas. En una sentencia diametralmente opuesta a la de hace solo unas pocas semanas, los jueces han distinguido el sello distintivo de uno de los zapateros más famosos del mundoen el marco de una guerra comercial que mantiene desde 2013 con la compañía de artículos de cuero Kesslord. Louboutin también se las ha tenido tiesas con la empresa holandesa Van Haren.

El creador francés forma con Jimmy Choo y Manolo Blahnik la ‘Santísima Trinidad’ del calzado de superlujo. Si muchas mujeres empiezan a vestirse a partir de los pies es gran medida por el influjo de estos tres nombres. Sus zapatos solo lucen en los pies de clientas de bolsillos desahogados. Los modelos de Christian Louboutin se reconocen a la legua por su inconfundible suela, sus altísimos tacones y también sus imponentes precios. Los diseños pueden oscilar entre los 400 y los 4.000 euros.

Deben de calzar de maravilla porque son los favoritos de artistas como Penélope Cruz, Victoria Beckham, Angelina Jolie y Dita von Teese. Louboutin asegura que no los regala para conseguir publicidad. Su fama es tal que la cantante Jennifer Lopez le dedicó una canción, titulada, claro, ‘Louboutins’. El tributo de la fama. Si un par de cualquiera de estos tres magos del calzado rara vez baja de los 600 euros, se disparan hasta el infinito.

Los precios adquieren dimensiones colosales cuando tercian de por medio colecciones limitadas o encargos especiales. Entre ellos estos zapateros siempre han mantenido las formas. Nunca han soltado una palabra más alta que otra. Nada de pisarse los unos a los otros. Pero las disputas con otros son punto y aparte. Sobre todo, en el caso de Louboutin. Frecuenta con la misma asiduidad las pasarelas que los tribunales. O lo que es lo mismo: las páginas de las revistas de moda que las de sucesos. Desde hace años lleva peleándose en los juzgados por el uso de las suelas rojas con distintas compañías. Pero esta vez, y parece que de forma definitiva, se ha salido con la suya. El Tribunal de Apelación de París le ha dado la razón otorgándole el uso exclusivo del número 18.1663TP de la paleta de colores Pantone.

Ninguna tontería

La sentencia no es ninguna tontería. Acarrea un impacto económico tremendo y un freno en toda regla a la firmas rivales, que tendrán que atarse muy mucho los machos si no quieren implicarse en embrollos judiciales que podrían acarrearles graves consecuencias. El fallo significa que sólo Louboutin y nadie más podrá hacer modelos cuyo rojo carmín salte a la vista y que tanto ha enamorado a las estrellas.

Kesslord, que evidentemente se ha encontrado con la horma de su zapato, recurrió el caso ante la Corte Suprema de París, pero salió trasquilada después de que en marzo de 2017 fuera condenada a pagar 5.000 euros al artesano francés y a su empresa por copiarles el diseño. Ahora, el Tribunal de Apelación ha elevado esa multa a 7.500.

El invento del rojo Louboutin se las trae. Como suele suceder muchas veces, los aciertos e inventos son fruto de la casualidad. No es que el zapatero se trabajase durante mucho tiempo una idea tan ideal. Simplemente reparó en ella al observar a una de sus empleadas pintarse las uñas de color rojo. Se le encendió una lucecita. Desde entonces nunca un color fue tan codiciado y perseguido, aunque su triste destino no sea otro que ser pisoteado. Es lo que les pasa, sin excepción, a todas las suelas. Por exclusivas que sean.