De Cañadío a El Sardinero en una zancada

'La Verdad' cautiva a 2.102.000 espectadores que siguieron una trama llena de incógnitas con una única certeza: Qué bonita es la ciudad de Santander

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Con una panorámica de Santander presidida por el Hotel Real. Así comienza la segunda entrega de ‘La Verdad’ y empieza el capítulo que esconde en sus entrañas un nuevo dibujo de una región, novia de unos exteriores espectaculares.El thriller de Telecinco consiguió este lunes un 13,3% de cuota de pantalla con una media de 2.102.000 espectadores.

En Cantabria DModa seguimos actuando de guías, a modo de improvisada oficina de información turística cántabra, para descubriros los rincones que aparecen en la serie de Telecinco. También hacemos, por supuesto, seguimiento de la serie, o lo intentamos, al ritmo que marca el suspense. Llevamos tres días tomando apuntes y lo que nos queda.

Menos mal que Elena Rivera nos ha mandado ánimos en el vídeo que compartimos con todos vosotros.

 

Los que somos de aquí y vivimos en la tierruca, los que se encuentran fuera por trabajo u otros motivos, los que la conocen y la añoran, la sienten más cerca con esta serie, sobre todo si escudriñan cada segundo de la emisión en busca de uno de los muchos rostros conocidos de la figuración. Aquí siempre lo destacamos, puesto que los extras le han dado personalidad y credibilidad a la ficción.

El Club Marítimo es una de las escenas recurrentes en la serie.
El Club Marítimo es una de las escenas recurrentes en la serie.

 

El sabor a Cantabria se percibe desde los pequeños detalles como el sabor a Café Dromedario que nos llega de las máquinas expendedoras de la comisaría. Nos acerca su olor, y se suma al de la mesa puesta del comedor del Club Marítimo, con sus impresionantes vistas a la Bahía de Santander. Como ciudad marinera que es, se percibe el ambiente náutico de las embarcaciones de Puerto Chico con el Palacio de Festivales no muy distante, así como con el ambiente del Paseo Marítimo.

Jon Kortajarena empieza a correr en cualquier lado de la ciudad y siempre termina en La Maruca.
Jon Kortajarena empieza a correr en cualquier lado de la ciudad y siempre termina en La Maruca.

 

Las bellas estampas se suceden como los detalles que van desde el estandarte del Gobierno de Cantabria, bien visible en la comisaría de policía, hasta el entorno de la playa de La Maruca, convertido en un escenario de referencia en la trama. Máximo ahora que se vincula a la infancia de Marcos Eguía. Este rincón del mar Cantábrico pasará a la posteridad por esa carrera mítica de Jon Kortajarena del segundo capítulo, que empezaba en Los Peligros y acababa en La Maruca, sudado pero no despeinado para el deleite de su legiones de fans encabezada por ‘La Vecina Rubia’.

Esta escena provocó tuits tan divertidos como el de abajo.
Esta escena provocó tuits tan divertidos como el de abajo.

La casa de Marcos Eguía (Jon Kortajarena) y Laura Santos (Esmeralda Moya) tiene unas envidiables y codiciadas vistas a El Sardinero, con planos que parecen alcanzar con la punta de los dedos a Mataleñas, pero con el foco puesto en la playa del Camello y la Península de La Magdalena, con un Cantábrico cerrando filas con grandes buques fondeados. Hasta el clima parece de atrezo pero no, es real. En el norte damos fe que también hace buen tiempo, lo único que no podemos concretar es su duración.

La pareja 'vive' en el ático de un edificio de la Avenida de Reina Victoria, justo donde la curva de La Magdalena.
La pareja ‘vive’ en el ático de un edificio de la Avenida de Reina Victoria, justo donde la curva de La Magdalena.

 

El Sardinero se disfruta en todo su esplendor. Panorámicas de la playa, la circunvalación que deja vistas a los establecimientos más emblemáticos de la zona, desde el Maremondo hasta las inmediaciones del Caribe pasando por el surtidor de gasolina, siempre en el área de influjo del Casino (reconvertido en un irreal ‘club de alterne deluxe’).

Varias de las imágenes del tercer capítulo se grabaron en las calles del centro.
Varias de las imágenes del tercer capítulo se grabaron en las calles del centro.

Una de las tramas más inquietantes del tercer capítulo transcurre entre Hernán Cortés, Cañadío y Pombo, así como sus aledaños, en los que se reconocen nombres como el del Mesón Rampalay y la iglesia Santa Lucía. Cuando Paula se va al coche de su madre con las bolsas de las compras que habían hecho, un hombre intenta atropellarla y las bolsas terminan esparcidas por el suelo. La niña desaparece después de que este hombre le advierte de que no abra la boca ni cuente a nadie nada de su pasado. ¿Por qué? Ya lo sabremos. El caso es que Paula se pone a correr y, de repente, aparece en los bajos de El Sardinero haciendo una llamada.

Imagen de los bajos de El Sardinero.
Imagen de los bajos de El Sardinero.

Cuando la Policía avisa de que ya la han encontrado, Lydia Bosch vuelve a su coche y ahí siguen las bolsas, algo que generó todo tipo de tuits.

Escena en la que recogen las bolsas del suelo media hora después y las redes felicitan a los santanderinos por su honradez.
Escena en la que recogen las bolsas del suelo media hora después y las redes felicitan a los santanderinos por su honradez.

INTERIORES EN RAOS

La casualidad, y la causalidad, ha hecho que el plató de grabación de Raos sea el nexo de unión entre ambientes tan dispares como la redacción del Diario de Santander, la comisaría, la cárcel y hasta la recreación del zulo en el que fue hallada la protagonista. Cosas de la televisión.

El Faro de Cabo Mayor se postula como el hilo conductor recurrente que arroja luz en la oscuridad que cae sobre este mar de dudas, a orillas del frío Cantábrico, en el que el espectador no sabe si no va a ahogarse o va a ser rescatado por una mano amiga que le lance un salvavidas. Hasta que llegue ese momento se encuentra haciendo, y rehaciendo, su propia composición de lugar a base de sumar cada nueva pista en la intriga.

EL HILO DE LA TELARAÑA


El personaje de Paula García o Sara, o a la inversa, miente más que habla. Partiendo de esta premisa, el nudo de intrigas y mentiras no deja a nadie indiferente ni ajeno.

‘Love is in the air’ en la comisaria pero sólo entre Alicia Costa (Irene Montalà) y la psicóloga donde parece que las aguas están más calmadas en el terreno de lo sentimental. Nada que ver con el día a día policial. Costa manifiesta su disconformidad y desaprobación constante sobre la forma de actuar de su compañero Eguía, que está siendo también evaluada de forma conjunta por la comisaría Laguna (Susi Sánchez).

Las relaciones se solapan, convirtiéndose en tríos como el formado por Lidia McMahón (Lydia Bosh) y el periodista Lalo Ruíz (José Luís García); y el pasado que les une y que se junta con su presente al mantener él una relación con Ana Llanos (Ana Álvarez), la esposa del jefe del periódico.

Lidia, por su parte, parece estar en un matrimonio unido por los lazos de convivencia donde queda tan solo un halo de algo de lo que un día pudo ser llamado amor.

¿Quién es Sara?

La propia Paula García, que manifiesta un enamoramiento platónico de Marcos Eguía, esconde un secreto -otro más- que la descubre más como Sara, y la vincula a un nuevo personaje que ha entrado en acción, al que da vida el actor Sergio Peris-Mencheta.

A Paula García no solo la reconocen por la calle los santanderinos sino que la conoce mucha gente, demasiada. La ciudad es pequeña pero concentra mucho poder tal y como se aprecia en las conexiones existentes entre Luis Fonseca (Pedro Mari Sánchez) tanto con Fernando García (Ginés García Millán) como con Enrique McMahón (Juan Meseguer). Hasta la audiencia empieza a conocerla, consciente de que la espera es un suma y sigue de sorpresas.