“Mi único objetivo es disfrutar y hacer disfrutar con el teatro”

Cristian Hidalgo es un joven santanderino que, desde 2015, compagina sus estudios de Psicología con la dirección del grupo de teatro 'La caja de Pandora', de la Universidad del Atlántico

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Cristian Hidalgo y su joven grupo de teatro presentaron ‘Fuenteovejuna’ ante amigos, familiares y amantes del teatro como resultado de un intenso año de trabajo que, a pesar de lo duro de incluir más obligaciones a la agenda de un estudiante, han superado y con nota el examen final de su reto.

Tras una larga trayectoria en el mundo de la interpretación y habiendo bebido de las fuentes de los grandes, afirma que, después tres años al frente de la dirección de la compañía de teatro de la Universidad del Atlántico, ‘La caja de pandora’, es hora de dar el testigo a un también actor y amante del teatro que, a buen seguro, sabrá hacer de ese pequeño gran grupo de 21 estudiantes, algo grande.

Desde Cantabria DModa damos voz y todo nuestro apoyo a todo el que impulse la cultura y el esfuerzo de nuestros jóvenes que demuestran, con estas iniciativas, que están muy lejos de ser la generación perdida.

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– ¿Desde cuándo lleva en marcha el grupo de teatro?
– Más o menos octubre de 2015 habiendo habido actividad cada año desde entonces.

– ¿Cómo surge esta iniciativa? Tengo entendido que, además, has sido tú el impulsor ¿Qué posibilidades se te presentaron?
– Lo cierto es que yo echaba de menos que la Universidad, aunque acabase de abrir, no tuviera un espacio donde poder hacer actividades de este tipo. Puesto que ésta iba a ser mi hogar durante los siguientes 4 años traté de proporcionar cosas que estuvieran en mi mano y pudiesen servir a otras personas. El rector oyó hablar de mí y de lo que sabía y podía hacer y me llamó para montar el grupo de teatro. Me dieron mucha libertad para plantearlo como yo creyera conveniente. Si bien el espacio donde ensayar fue y sigue siendo un tema pendiente, nunca se me puso trabas de nivel económico para atrezzo, vestuario, lugares de representación… En ese sentido he estado muy apoyado por la Universidad siempre.

– ¿Cuánto tiempo dedicáis a los ensayos?
– Yo planteo el teatro cada año en dos fases. Una primera fase que abarca desde el minuto uno de inicio hasta Navidad, donde lo que llevamos a cabo son ejercicios de dramatización, interpretación, de grupo… El objetivo en ese tiempo es que el grupo se conozca, quiten las vergüenzas entre ellos y cojan confianza con sus compañeros que son sus aliados en el escenario. Esto también me sirve a mí para ver un poco los puntos fuertes de cada uno y saber luego asignarle el papel idóneo. La segunda fase comienza en Enero y consiste en la preparación de la obra seleccionada. Ahí ya empieza el puro ensayo.
En cuanto a tiempos, ensayamos todas las semanas, una día a la semana, 3 horas. Al final contamos con la gran limitación de ser alumnos universitarios, lo cual deja poco tiempo.

– He leído que también tienes conocimientos de teatro, ¿me podrías contar un poco más?
– Llevo en el mundo del teatro 10 años o así. He pasado por talleres de gente profesional y gente amateur, he ido de compañía en compañía sin dejar de hacer teatro ni un solo año. No tengo una formación con un título como tal. Mi filosofía siempre ha sido aquella que una vez oí decir al gran Tarantino (otro director, de cine en este caso, que no pasó por academia de cine alguna) cuando le preguntaron a qué escuela de cine había ido: “No fui a ninguna escuela de cine, solo fui al cine.” Eso yo lo aplico al teatro, tanto en aspectos de dirección como de actuación. A hacer teatro y a actuar aprendí yendo al teatro y viendo cine. Y sintiendo pasión por ello. José María Toro, en su libro “Educar con “Co-razón” hace mucho hincapié en ese aspecto que comparto fervientemente. Dice algo así como “si algo se te da bien es porque lo amas” y yo, indudablemente, amo con locura la actuación y el teatro.

¿Por qué el nombre de ‘La Caja de Pandora’? ¿Toma inspiración de la obra teatral, de la mitología griega o de alguna otra fuente?
– Viene de la mitología griega. Aquel recipiente que contenía todos los males del mundo en su interior. Bueno, nosotros hemos querido ser más románticos y metafóricos. Lo que representa nuestra ‘La Caja de Pandora’ es todo aquello que llevamos dentro (emociones, habilidades, motivaciones) y no somos conscientes de ello. A través del teatro conseguimos abrir esa ‘caja’, favorecer el autoconocimiento verdadero y enseñar al mundo todo el potencial que llevamos dentro. Si bien hemos cambiado esos males del mundo por elementos que conviven en nuestro interior, el concepto de la mitología griega se mantiene.

– ¿Qué supone dirigir un grupo de teatro?
– Para mí supone un reto y una motivación. Cuando eres más mayor y tienes canas es más fácil, a mi juicio, poder decir a tus alumnos o actores que tienes mucha experiencia y que por eso deben hacerte caso. Cuando eres un chaval de mi edad que se enfrenta a un grupo de actores o futuros actores de la misma edad esa posición de conocimiento y respeto te la tienes que ganar y la tienes que demostrar. Ahí está el reto. Sin embargo, ha sido algo que nunca me ha preocupado. He tenido la suerte de toparme con chicos y chicas maravillosos que han hecho del grupo un lugar de trabajo espléndido.
Por otro lado, dirigir un grupo de teatro me supone una subida de la motivación con respecto a lo que estoy haciendo. En este caso, dirigir implica tener el poder de crear. No había un patrón de cómo funcionaba el grupo, ni unas tradiciones, ni nada. Había que crear todo desde cero y eso me daba una libertad enorme, donde me he sentido muy cómodo trabajando. Además, poder trasmitir mis conocimientos a otras personas interesadas en el mismo campo que tú siempre es reconfortante y más cuando ves cómo te lo agradecen.

– Supongo que ésta sea tu primera vez como responsable de un grupo de teatro ¿cómo se afronta un proyecto así? ¿Qué dificultades y/o facilidades has encontrado?
– A nivel individual sí, es mi primera vez solo. Siempre he tratado de llevarlo con calma y filosofía. Por un lado, está muy bien toda esa libertad que tenía al empezar un proyecto desde cero, pero por otro, siempre está presente la angustiosa sombra de la responsabilidad. El no querer decepcionar, el exigir demasiado para que todo salga bien… La principal dificultad que he encontrado he sido yo mismo. Tal vez el exigirme demasiado como director ha ocasionado a veces que me estresase en exceso por querer hacer algo perfecto. Eso, unido al escaso tiempo con el que contamos dentro del grupo para prepararlo, acaba formando una mezcla explosiva que, hasta que he sabido manejarla con equilibrio, era costosa de llevar.

– ¿Te has propuesto algún reto/objetivo dentro del grupo?
– Mi único objetivo actual es disfrutar y hacer disfrutar con el teatro. Con el tiempo he aprendido que esta es la mejor manera de que las cosas salgan de corazón y estén bien hechas.

– ¿cómo consigues organizarte para compaginar la dirección de la compañía con tus estudios de Psicología?
– Esa es la gran pregunta que yo mismo me sigo haciendo. Ya no es sólo compaginarlo con los estudios. Realmente, si sólo fueran los estudios, no habría problema. Además de esto, escribo habitualmente relatos cortos, estoy escribiendo una novela, tengo proyectos por delante en relación a la educación, prácticas, TFG… Y ahí debo meter mi vida social y mi ocio a presión. Al final la clave es estar motivado y amar lo que haces. Si todos esos proyectos en los que estoy embarcado me supusieran una ‘tortura’ habría caído en depresión, sin duda, ante tanto desafío. Sin embargo, siendo actividades que me apasionan, con las que disfruto y con las que aprendo y me desarrollo personalmente, no tengo ningún problema en gastar mi tiempo en ellas. Hace unos días un profesor en clase nos decía ‘Time is Life’. Somos aquello en lo que decidimos invertir nuestro tiempo. Y no puedo estar más de acuerdo con esa afirmación.

– ¿En qué te basas (u os basáis) para elegir la obra a representar?¿Es complicado escoger una obra que se adecue a vuestros intereses y necesidades?
– Las obras las escojo yo. Si bien siempre les animo a que me recomienden obras que les apetezcan no tienen tanta trayectoria de lecturas como yo, debido a la experiencia. Principalmente me baso en el número de actores y actrices que somos cada año. Siempre trato que todos tengan un papel, por pequeño que sea, en el que puedan hablar algo o tener un mínimo de importancia. Quiero que experimenten la experiencia teatral tanto como se pueda, y eso incluye meterse en la piel de un personaje. El problema llega cuando los tres años he tenido siempre, mínimo, 20 usuarios. Encontrar obras de teatro con tantos personajes es muy complicado.

– Las obras que decidís interpretar ¿queréis que tengan un impacto social, que hagan reflexionar al espectador?
– Dentro de las limitaciones del número de personajes siempre trato que sean obras que, o por su repercusión en la época, o por sus temas a tratar, tienen impacto. Este año hemos representado ‘Fuenteovejuna’, una obra que, con los tiempos que corren, parece de lo más acertada e irónica en múltiples aspectos.

– Habéis colaborado también en una asignatura del Grado en Nutrición, ¿crees que el teatro puede servir de metodología para aplicar en otros campos?
– Lo creo fervientemente. De hecho tengo varios proyectos en desarrollo donde trato de demostrar la eficacia del teatro dentro de la educación. El teatro, bien desarrollado, potencia habilidades sociales, motrices, cognitivas, emocionales, etc. Concienciar al resto del mundo de que supone una herramienta tan poderosa y tan mal y poco usada en el mundo educativo es una tarea que me marco en mi vida.
Desde el punto de vista de la psicología tiene otra aplicación muy estudiada en la historia y de remarcada importancia, lo que demuestra su potencial a la hora de la resolución de conflictos, del autoconocimiento y del desarrollo emocional, entre otros aspectos.

– ¿Qué beneficios personales aporta la interpretación? ¿Y sociales?
– A nivel personal permite al individuo ahondar en sus propias emociones para poder entender las del personaje. Ese ejercicio de autodescubrimiento e introspección es muy complicado y cuesta tiempo de llevar a cabo correctamente, pero supone un cambio monumental a nivel emocional y cognitivo cuando se consigue. A veces, las personas creemos que lo sabemos todo sobre el mundo cuando lo primero que desconocemos es nuestro propio yo. Tal y como yo planteo y entiendo el teatro es una manera de alcanzar ese yo.
A nivel social tiene unas ventajas más explícitas y fáciles de reconocer. De hecho, mucha gente se apunta a teatro con el objetivo de ‘aprender a hablar en público’ o ‘quitar la vergüenza’. Y es verdad que es algo que se consigue en base a que se acaban acostumbrando al trato de cara al público en un entorno controlado. Por otro lado, el trato con los demás compañeros es distinto al de un grupo de amigos. A mi juicio se crean unos lazos emocionales más profundos y muy distintos a otros ámbitos. Eso fomenta la confianza mutua y se crea un ambiente en el que uno se siente cómodo y disfruta con lo que hace.

– Este es ya el tercer año de recorrido ¿qué evolución has visto en ti y en el resto de participantes? ¿Cómo se afronta la puesta en escena con más experiencia?
– Yo siento una gran evolución, no tanto a nivel profesional (que también) sino más a nivel personal. Podría decir que he alcanzado mi Nirvana al final de este recorrido. En cuanto a los participantes da gusto haber estado junto a ellos estos tres años porque he tenido la suerte de ver cómo han crecido como actores y actrices. Han pasado de ser temerosos y vergonzosos a tener suficiente confianza en sí mismos en el escenario como para improvisar y salir bien parados, cosa que no es tan sencilla, y gracias a esa experiencia adquirida. Estoy muy orgulloso de ellos.

– ¿Qué ‘feedback’ y sensaciones obtienes de los integrantes del grupo?
– Las opiniones que me llegan son siempre muy positivas y la verdad es que me emociona oírlas. Saber que haces algo que te gusta y que encima la gente que acude a hacerlo disfruta tanto como tú con cómo lo haces es un verdadero privilegio y un regalo. Esa la mejor experiencia que me llevo.

– ¿Qué consideras lo más importante para interpretar bien un papel y sentirse pleno en un escenario?
– Comprender al personaje. Creo que esa es, por lo menos, mi clave. Si logras encajar sus sentimientos y entenderle en su situación podrás meterte en su piel de la forma más realista y sentir que estás haciendo un buen papel. No digo que tengas que compartir lo que hace o cómo actúa, sino entender por y para qué lo hace y cómo lo siente. Además, eso es algo que el público nota. No lo entiende, pues es algo muy inconsciente y subjetivo, pero se nota cuando un actor es uno con su personaje sobre el escenario.

¿Qué expectativas tienes con el grupo teatral? ¿Te has planteado alguna vez profesionalizarlo?
– A mí me gustaría haber sido la primera de muchas generaciones de ‘La Caja de Pandora’. Para mí este año es el último, pues ya me toca abandonar la Universidad, pero sé que quien coja mi testigo hará del grupo algo grande.

– Si pudieras contarnos alguna anécdota de vuestros ensayos o actuaciones, ¿cuál sería?
– Realmente anécdotas graciosas surgen en cada ensayo. Estamos todo el día riendo con lo que va saliendo. Las principales anécdotas siempre aparecen los días del estreno: lugares ocultos a los ojos del público donde los actores ocultan su guión para repasar, caídas demasiado realistas, improvisaciones largas ante olvidos de guión… Realmente no soy capaz de remarcar o hablar de una sola porque son ‘el pan de cada día’ para mí en el grupo, así que olvido los detalles con facilidad.

– Y para concluir ¿qué esperas en el futuro de este proyecto?
– Espero, y estoy seguro de que ocurrirá, que el grupo siga creciendo, siga ganando fama y repercusión y se convierta en un referente en la ciudad de cultura y buen ambiente. Espero que ese alma que le he querido poner de ser un lugar de disfrute y autoconocimiento se mantenga ‘por los siglos de los siglos’ Estoy seguro de que les irá genial. Yo siempre tendré un ojo puesto en ellos.

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Raquel López Labiano
Yoko Ono, en la “Pieza Espejo” de su libro Pomelo, propone que nos hagamos en vez de con un espejo, con una persona. Yo quiero, no hacernos con una persona, sino con una idea, ya que como bien afirmó Victor Hugo, son éstas las que conducen y arrastran al mundo. Pretendo con mis ideas reflejar mis inquietudes y haceros sentir y formar parte de ellas. Soy graduada en Bioquímica y ahora, estudiante de Diseño de Moda. Con esta condición y desde mi humilde opinión, me gustaría acercaros a esa moda que va más allá. ¡Ah! Una última cosa: ¡disfrutad!

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