Tres cuidados que tus pies agradecerán este verano

Hidratarlos, protegerlos del sol, utilizar chanclas en piscinas o llevar un calzado adecuado son medidas básicas que nos serán de gran ayuda para cuidar a estos grandes olvidados

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Tras pasar meses protegidos por calzado cerrado y gruesos calcetines, nuestros pies se ven expuestos en verano al aire libre y a las altas temperaturas, circunstancia que a menudo repercute en su buena salud y puede ser fuente de molestias. Por ello, desde la clínica podológica IMQ Doña Casilda nos ofrecen algunos consejos para poder lucir pies sanos y bonitos estas vacaciones.

1. Protección solar e hidratación diaria

A nadie se le escapa ya la importancia de proteger nuestra piel a la hora de exponerla al sol en verano. Sin embargo, muchas veces nuestros pies son los grandes olvidados. «Hay que prestar especial atención al dorso del pie. Una zona que a menudo por despiste queda desprotegida de la radicación solar y sufre quemaduras», explica el especialista en Podología de IMQ Doña Casilda Gabriel Aguirrezabal.

En este sentido, la hidratación diaria es también importante para evitar que la piel se seque y aparezcan antiestéticas grietas en los talones. Las cremas que contienen urea son especialmente recomendables para esta zona del cuerpo.

2. En piscinas siempre con chanclas.

Hay que evitar caminar descalzos en piscinas y duchas públicas, donde lo aconsejable es llevar chanclas de goma en los pies para evitar infecciones por hongos y la aparición de papiloma. «En verano, por ejemplo, es muy habitual la aparición del llamado pie de atleta, una infección de los dedos o de las plantas de los pies por hongos dermatofitos que atacan la piel», detalla el podólogo del centro IMQ Doña Casilda.

Los síntomas que deben alertarnos de la presencia de hongos en los pies son: la descamación, el enrojecimiento y la maceración de la piel entre los dedos, sobre todo entre el tercero y el cuarto. También pueden aparecer vesículas y ampollas en la zona, así como el típico picor y olor desagradable producidos por la acción de las bacterias.

3. Usa sandalias que sujeten tu pie

Elegir el calzado adecuado es fundamental a la hora de cuidar nuestros pies. «En verano las altas temperaturas invitan a usar un calzado más ligero y abierto pero es importante que a la hora de caminar zapatos y sandalias den una buena sujeción al pie y tengan un mínimo de tacón para ofrecernos cierta amortiguación en la pisada», cuenta el especialista en Podología de IMQ.

«En la clínica podológica IMQ Doña Casilda aconsejamos siempre a nuestros clientes sobre el tipo de zapatos que mejor se adapta a sus circunstancias, ya que muchas de las patologías se pueden sobrellevar con un cambio de calzado», explica Aguirrezabal. El centro, situado en las inmediaciones del parque de Doña Casilda, ofrece un completo servicio de podología integral a clientes, sean o no asegurados de IMQ.

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