La Verdad, la serie que emula al ‘Guadiana’ en Telecinco

Pese al maltrato en la programación de la serie, la audiencia respondió en la noche del jueves con la sorprendente fidelidad de un 11,9% de share con 1.471.000 espectadores

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Empezó los lunes, se pasó a los martes y ahora lo mismo no sale el día que es anunciada que aparece por sorpresa en la parrilla un jueves. Vamos, que ‘La Verdad’ emula al río Guadiana con tanto aparecer y desparecer en la cadena de Fuencarral.

La serie comenzó a finales de primavera rozando un verano que está siendo glorioso, publicitando la promesa de la intención de un supuesto otoño más serio, tras su intermitente emisión de estas semanas. Menos mal que sólo son 16 capítulos en una trama que está cerrada y grabada, porque con este ritmo la historia interminable a su lado podía ser considerada un microcuento.

Con tanto cambio ni la Wikipedia da abasto con tanta actualización, registrada cual cuaderno de bitácora.  Lo que sí queda registrado es la audiencia del séptimo capítulo. Si bien ha logrado su peor resultado de estas semanas hay que tener en cuenta todos los condicionantes que la han rodeado, por lo que es más que meritorio que acumule un 11,9% frente al 17,2% del primer episodio. Los seguidores de ‘La Verdad’ son una legión de pacientes fans.

La de vueltas que da la vida, tantas que Paula García comenzó siendo una víctima y ahora se descubre su rostro de verdugo, como autora confesa del asesinato de un diplomático ruso con alegato, eso sí, en defensa propia.

Luego está Lydia Mcmahon, como sufridora hija, madre y esposa. Sobrepasada por la enfermedad de su padre y su inevitable final, ve como su hija tiene un pie en la cárcel – y otro fuera de la piscina, cosa que le quita el sueño: la posibilidad de que haya podido olvidar saber nadar- y su marido las manos en la masa de negocios sucios que pueden salpicar a la familia y al banco que está llamada a liderar.

Mientras, Lalo Ruiz no cesa en su empeño de descubrir La Verdad. El único que le pone ganas. Tantas como el actor que lo encarna, José Luis García Pérez, de lo mejor de la serie.

Para seguir esta intriga vamos a necesitar tanta cafeína como Marcos Eguía. Visto lo visto, érase un policía pegado a un vaso de café dentro y fuera de la comisaria, que empalma con el ‘take away’ que se marca en el Paseo Marítimo con el CEAR de Vela y Puerto Chico de fondo.

El capítulo 7 ha regalado a la audiencia los grandes momentos que prometía en sus anuncios con la libido tan contenida como desatada. Así de sinceros se muestran los instintos y los sentimientos. La atracción es lo que tiene que no entiende de leyes, más allá de la física y la química carnal.

La tensión existente y no resuelta entre Eguía y Paula estaba llamada a explotar, para desgracia de Laura Santos, que se queda con las ganas de muchas cosas, entre ellas de que su relación sea lo normal que cabe pensar en una enamorada pareja de prometidos a punto de casarse. Sin embargo, los instintos de M. Eguía y Paula García se liberaban en lo que acabó siendo un ‘coitus interruptus’ en la casa de La Maruca, gracias al marcaje de Costa que parecía ser la viva imagen de la frase: ‘mucha policía, poca diversión’. Las ‘líneas rojas’ que anunciaba el capítulo fueron traspasadas. Somos todos testigos.

La emisión tiraba en el inicio de plano recurrente de Jon Kortajarena recién salido de la ducha. Esas alegrías que da a la audiencia que se queda con postales como el ya mítico encuentro entre ellos dos en el banco de Mataleñas, utilizado en la promoción de la serie.

El mejor ‘raccord’ que está teniendo la serie es el de la climatología de su rodaje en Cantabria, con especial protagonismo de Santander, su capital. La luz y el buen tiempo de la grabación muestra un panorama norteño muy diferente al que siempre parece achacárselo en las predicciones meteorológicas.

Para la posteridad del muestrario cántabro hoy seguimos de ruta gastronómica desde la terraza del Maremondo en pleno Sardinero en el encuentro entre Laura Santos y Costa, hasta llegar al restaurante Deluz donde va a comer Lydia Bosh para hablar de la situación del banco.

Para bajar la comida qué mejor que darse un paseo e investigar por el Puerto de Raos como Lalo Ruiz. En el entorno es ve el puente de acceso abierto, con planos del Barrio Pesquero en la distancia más corta.

“Hay algo que no encaja Paula, sigues sin decirme la verdad”, le decía Eguía a Paula García. Todos pensamos lo mismo. Hay cosas que no encajan ni entendemos pero en ello estamos, empezando por la programación de la cadena, que no ayuda a seguir la trama.