La Bordiú, duquesa en barrica

En medio del terremoto que sacude a su familia, la 'nietísima' vive un verano inusualmente discreto

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POR ARANTZA FURUNDARENA


Carmen Martínez Bordiú estampó por primera vez su firma como duquesa de Franco en una barrica de manzanilla.
Carmen Martínez Bordiú estampó por primera vez su firma como duquesa de Franco en una barrica de manzanilla.

Con una tiza y en una barrica de manzanilla de Sanlúcar. Así fue como el pasado 8 de agosto Carmen Martínez Bordiú estampó por primera vez públicamente su firma como duquesa de Franco, título que ostenta desde el 4 de julio. Lo remató con un «¡Viva España!». Quizás porque a la patria se la quiere más en el exilio y Carmen este verano ha pasado una temporada ‘exiliada’ en Portugal… Incluso se habla de su mudanza definitiva a Cascais, o al menos de su intención de adquirir una residencia donde pasar largos periodos. Y es que el país vecino, además de servirle de cobijo para la tormenta judicial y mediática que sacude a su familia (exhumación del abuelo, expropiación del pazo, retirada del título nobiliario…), es un lugar donde los ricos tributan menos impuestos, como bien sabe Madonna, dueña de un palacio en Sintra.

Que el primer ‘documento público’ donde Carmen ha firmado como duquesa de Franco sea una bota de manzanilla de las bodegas Barbadillo, en Sanlúcar de Barrameda, da cuenta de su vena flamenca y su afición a la buena vida.

Dicen que, acostumbrada como está a ponerse el mundo por montera, la nietísima ha declarado a sus íntimos que las habladurías le traen «al pairo», incluida la reciente publicación de una noticia según la cual su patrimonio se calcula en seis millones de euros y que su finca de Sevilla estaría a nombre de una sociedad opaca en Panamá… Pero lo cierto es que Carmen, a sus 67 años, está viviendo un verano atípico, con una escueta agenda social (para lo que es ella).

Timothy McKeague se ha convertido en el mayor apoyo de Carmen Martínez-Bordiú en los últimos meses tras la pérdida de su madre.
Timothy McKeague se ha convertido en el mayor apoyo de Carmen Martínez-Bordiú en los últimos meses tras la pérdida de su madre.

En julio se la vio en Marbella en el concierto de Luis Miguel, junto a su novio actual, el ‘coach’ emocional australiano Timothy McKeague, al que conoció en el yate de su amigo millonario colombiano Carlos Mattos Barrero, y con el que tras practicar yoga descubrió que «algo nos unía»… Unas fotografías de Martínez Bordiú en bikini junto a su novio demuestran que la ley de la gravedad ha sido más implacable en su anatomía que en la de su amiga Isabel Preysler.

Claro que Carmen siempre podrá alegar ‘que me quiten lo bailao…’. Al fin y al cabo el acompañante de la escultural Preysler será todo un Premio Nobel, pero no deja de tener 82 años, mientras que quien le alegra el cuerpo y el espíritu a la nietísima es un chico de 33. «Lo conocí en un momento en el que yo no estaba muy bien», ha confesado ella. Pero fue probar el yoga y venirse arriba.

SUS VACACIONES

Marruecos y Sotogrande, donde se reunió con su hijo Luis Alfonso y sus nietos, han sido dos de las escalas de este discreto verano en el que la Bordiú se ha dedicado básicamente a su familia y a sus amigos más fieles.

Uno de ellos, el relaciones públicas sevillano Mario Niebla del Toro, que a principios de agosto le entregó en Sanlúcar un premio por su apoyo incondicional a la revista ‘Escaparate’. Su última aparición fue hace dos fines de semana cuando asistió, en barrera, a la despedida del torero Juan José Padilla en la plaza de toros de la Malagueta. Fiel al dicho de ‘al mal tiempo buena cara’, Bordiú sigue exhibiendo allá por donde va su sonrisa indesmayable, aunque con tantos frentes abiertos en España la procesión vaya por dentro y en el fondo piense (como Siniestro Total) «Menos mal que nos queda Portugal».