Cinco imprescindibles para organizar un brunch casero

Platos dulces y salados y variedad de bebidas son imprescindibles para contentar a los invitados

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La palabra brunch es un acrónimo de las palabras inglesas breakfast (desayuno) y lunch (comida o almuerzo). Y aunque sobren presentaciones, se trata de mezclar las dos comidas en una, y se suele tomar los fines de semana, esos días que nos levantamos tarde y casi coinciden los horarios de la comida y el desayuno.

En verano, además, donde es habitual postponer la hora de irse a dormir, desayunar antes de las 12 puede ser algo impensable para más de uno. Además, un buen brunch se toma entre las 12.00 y las 13.00 horas y debe combinar platos dulces y salados, por lo que es ideal para esos domingos de verano.

¡Hidratarse es importante!

Los zumos de frutas o incluso algún cóctel como el clásico mimosa no pueden faltar en cualquier brunch que se precie. El café o el té, en función del gusto de cada comensal, son bebidas que también suelen estar presentes.

¡Disfruta la fruta!

La fruta, en cualquiera de sus formas, es necesaria en este tipo de eventos. Puede tomarse tanto fresca como en mermelada o por piezas o macedonias.

¡Sin huevos no hay brunch!

Las opciones son infinitas: fritos, revueltos, en tortilla, cocidos… Aunque el plato estrella de esta comida son los huevos Benedictine. Se trata de huevos escalfados, servidos en una base de muffin inglés tostado, con jamón cocido o panceta, y napados con salsa holandesa.

¡El clásico pan es imprescindible!

Lo ideal es servir diferentes tipos de pan para acompañar a las opciones saladas del brunch: blanco, multicereales, de centeno… También, puedes tostar algunas rebanadas de estos panes para untar mantequilla y mermelada. El pan será el acompañante perfecto de embutidos, tablas de quesos, etc.

¡El dulce que alegra la vida!

Tartas de manzana, de galletas, o pasteles de zanahoria o chocolate son algunos de los básico que alegran la vida y que siempre tienen presencia en un brunch entre amigos.