La lebaniega Ylenia López-Llata y su sueño de moda desde EE UU

Su firma Cuckoo B está basada en originales productos artesanales que vende en todo el mundo

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Ylenia López Llata posa para Cuckoo B con algunos accesorios de la marca.
Ylenia López Llata posa para Cuckoo B con algunos accesorios de la marca.

Decisión, perseverancia y buen gusto definen a Ylenia López-Llata (Valmeo, 1985), una joven emprendedora que junto a su compañera de aventuras, Jesu, crearon hace casi un año Cuckoo B. Si a este amalgama le añadimos la cualidad de trotamundos, entenderemos una de las esencias del proyecto, pues en él desean aunar productos elaborados con las manos de artesanos de alrededor de todo el mundo según las tradiciones ancestrales que hasta ahora han mantenido. Y esto, y la historia escondida tras cada pieza y la persona que la realiza, son dos de sus principales fuentes de inspiración y lo que les ha llevado a vender sus diseños “con alma” en todos los continentes.

Rodeada de un fantástico entorno, Ylenia creció felizmente entre su tierra natal lebaniega y Santa Cruz de Bezana. A los 18 años comenzó sus estudios universitarios de Nutrición en Madrid, los cuales siempre ha compatibilizado con su afición por la moda. Además, siempre ha sido una acérrima defensora del emprendimiento y una indudable autónoma, ya que “no le gusta tener jefes”. Así, ha creado su propio método de trabajo en nutrición, que continua compaginando con Cuckoo B. Fue tras 11 años de disfrute en la capital cuando decidió mudarse a Nueva York con a su marido para posteriormente trasladarse definitivamente a Seattle. Allí, en una cena de amigas, conoció a Jesu, arquitecta chilena con la que decidió fundar Cuckoo B y con la que comparte no solo cuestiones profesionales, sino amistad. Juntas persisten con audacia en dar forma y hacer crecer a uno de sus más preciados tesoros y hoy, en Cantabria DModa, la joven cántabra nos acerca a esta bonita marca.

Ylenia (derecha) y Jesu (izquierda), fundadoras de Cuckoo B posan con algunos de los accesorios de la marca.
Ylenia (derecha) y Jesu (izquierda), fundadoras de Cuckoo B posan con algunos de los accesorios de la marca.

Cuckoo B surge tras uno de vuestros viajes. ¿Cómo y por qué comenzasteis esta aventura?
– Justo coincidió que Jesu y su marido Javier volvieron de un viaje por Japón y nosotros nos íbamos en unos pocos meses al mismo país. Quedamos una tarde en su jardín para que nos contaran cómo lo habían pasado. Empezamos a hablar de todos esos tesoros locales que nos habíamos traído de nuestros viajes y del valor que tenían esos mismos para nosotras. Ahí mismo nació Cuckoo B.


“Teníamos muy clara la idea, pero sí ha sido trabajoso sacar adelante el proyecto”


 

– ¿Qué te lleva a mudarte a Seattle? ¿Por qué es allí desde donde decidís emprender este proyecto?
– Después de 2 años residiendo en New York (nos trasladamos porque mi marido fue a estudiar un MBA en la universidad de Columbia), al terminar le ofrecieron un trabajo en Amazon cuyo Head Quarters están en Seattle, y para allá que nos fuimos.

– ¿Ha sido complicado echar a andar vuestro sueño?
– La verdad, no. No ha sido complicado, pues la idea la teníamos clara. Lo que ha sido es muy trabajoso ya que todo lo hemos hecho nosotras; 100% todo. Pero complicado no es la palabra.

– ¿Qué diferencias encuentras entre emprender en España o en Estados Unidos?
– ¡Qué gran pregunta! Yo siempre digo que España es un país increíble. Y quien dice lo contrario es que no ha salido de su casa nunca. Ahora bien; los emprendedores en España lo tienen más difícil por el sistema que hay establecido. En Estados Unidos sólo necesitas un ordenador, $200 y en media hora ya has creado tu empresa. Luego no hay cuotas mensuales, sino que pagas tus impuestos por lo que generas. De todas formas, yo siempre animo a que todo aquel que tenga una idea se atreva a darle forma. Si crees en ella y trabajas duro no hay opción a que no vaya bien. La gente emprendedora, personalmente, me inspira y, sin ninguna duda, es el motor de cualquier país.
– ¿Te plantearías en un futuro volver a España (y si fuera posible a Cantabria) con vuestra marca?
– Claro que me planteo volver a España. Nos encantaría formar una familia en nuestro país. Actualmente, la sede física de nuestra marca está en Seattle, pero en un futuro nos gustaría tener otra sede en Europa y, seguramente, sea España. Aunque desde nuestra web enviamos nuestros productos a los cinco continentes y el cliente también puede encontrar in situ nuestros productos en cada vez más tiendas multimarca seleccionadas por Estados Unidos y Europa.
Artículos de la colección de Cuckoo B realizados a mano.
Artículos de la colección de Cuckoo B realizados a mano.
– Tras casi un año de experiencia, ¿como valorarías este proyecto basándote en las dificultades y en las facilidades o experiencias positivas que te has encontrado en el camino?
– Cuckoo B se lanzó a finales de noviembre de 2017. Es decir, no llevamos ni un año en esta aventura y solo podemos dar las gracias por la fantástica acogida. A todos nuestros clientes que desde el minuto uno decidieron confiar en una marca nueva; a las tiendas que les gusta lo que hacemos y quieren exponer nuestro producto; a la prensa y gente influyente y entendida en la materia que nos anima a seguir adelante y tiene tantas palabras bonitas para regalarnos; a todos nuestros artesanos que en el fondo son el alma de todo esto; y a todos nuestros amigos y familiares que nos han echado una mano siempre que lo hemos necesitado.


“Encontramos la verdadera belleza en eso que se hace con las manos y tiene una historia detrás”


 

– Cuckoo B se centra en la producción artesanal respetando las técnicas ancestrales propias de diferentes culturas. ¿Cómo habéis conseguido conocer tales técnicas?
– Viajando. Siendo esponjitas con patas. Abriendo los ojos y parándonos a entender qué pasa a nuestro alrededor aunque no se vea mucho. Dando valor a lo que realmente importa y encontrando la verdadera belleza en eso que se hace con las manos y tiene una historia detrás.
– Y, ¿cómo habéis hecho posible trabajar con gente de tantos países?
– A todos nuestros artesanos los hemos conocido en nuestros viajes, a través de las redes sociales, de amigos y familiares… Cada historia es muy curiosa y a la vez laboriosa.  El valor de nuestra marca es que no somos un taller con x artesanos haciendo un mismo producto, sino que tenemos muchos artesanos repartidos por todo el mundo y cada uno plasma las técnicas que domina en los diseños que les proponemos. Este trabajo es arduo y muy complicado a veces, pero es lo que realmente realza el valor de cada una de nuestras piezas.
– ¿Podrías contarnos algunas de esas técnicas? Y de entre todas ellas, ¿cuál es la que más os ha sorprendido?
– Podría estar hablando de cada una de ellas días y días. Por ejemplo, la que hay detrás de una de mis piezas favoritas, el Bolso Yayoi hecho en Mexico mediante calabazas desecadas que luego van lacadas y pintadas a mano con asas de bambú e inspirados en la artista Japonesa Yayoi Kusama. O nuestro bolso Leandra hecho en la región de Guacamayas (Colombia) con fibras de fique teñido y que se van moldeando rollo a rollo para dar forma a uno de nuestros bolsos best seller. 
Izquierda: Ylenia vistiendo el bolso Yayoi. Derecha: bolso Amaya de la colección.
Izquierda: Ylenia vistiendo el bolso Yayoi. Derecha: bolso Amaya de la colección.
– ¿Por qué creéis necesario una producción a mano? ¿Ha llegado por fin la hora de olvidarnos del fast Fashion?
– El fast fashion es eso; algo que llega y se va. Algo masificado y algo sin ninguna historia o alma detrás. Cada una de nuestras piezas está elaborada 100% a mano, una a una, por una persona que tiene nombre, muchas cosas que contar y seguramente esté hecha a través de alguna técnica que ha sido trasmitida de generación en generación. Para nosotras ese es el verdadero lujo y no se puede comparar con el fast fashion, son conceptos diferentes que pueden compatibilizarse, ¿por qué no? O simplemente que el cliente elija.

“Cada una de nuestras piezas está elaborada 100% a mano, una a una, por una persona que tiene nombre y muchas cosas que contar”


 

– ¿Qué opinas del falso ecologismo o “greenwashing” que existe en ciertas marcas?
– Todo lo que sea engañar al consumidor o al cliente, que al final es el motor de tu empresa, me parece impresentable, denunciable y sobre todo triste.

– A la hora de diseñar los productos, ¿consultáis las posibilidades que existen en función de cada técnica o, al contrario, diseñáis libremente y modificáis el primer diseño para que pueda ejecutarse?
– Dependiendo del producto, la idea que tengamos en la cabeza, las posibilidades que sabemos que podemos encontrar en ese artesano y la técnica. Aunque estemos a miles de kilómetros de nuestros artesanos y cada uno hable un idioma diferente tenemos una relación muy fluida con cada uno debido a los avances de la tecnología. Entonces, todo eso que se nos ocurre se lo contamos y lo vamos perfilando juntos hasta dar con lo buscado. A veces son cosas imposibles o a veces llegan a buen puerto.

– ¿Cómo es ese proceso de inspiración y diseño?¿Cómo lo lleváis a cabo entre vosotras?
– Ambas dos vivimos constantemente con doce ojos abiertos. Esa es la clave. Todo inspira. Desde el sofá de tu casa o recorriendo La Patagonia. Trabajar juntas es fácil. Hablamos el mismo idioma en todos los sentidos y hay algo clave; todo esto lo sentimos muy nuestro, estamos por y para la marca operativas todos los días de la semana y eso ha sido así desde el minuto uno que nació este proyecto. Cuando nos surge una idea, estemos donde estemos, la ponemos en común y empieza la búsqueda para hacerlo realidad. A veces, para dar con el resultado final hay diez intentonas antes. En resumidas cuentas; misma visión y ganas de trabajo.
– ¿Cómo habéis conseguido posicionaros en el mercado?
– Eso es algo que no sé si debo responder yo misma. Yo creo que una marca se posiciona si lo que trasmite es real, tiene identidad, honestidad, armonía y aporta valor. El resto llega solo, solo es cuestión de tiempo y trabajo constante.
– Si tuvieras que definir el estilo de Cuckoo B en tres palabras esas serían…
– ¿Puedo cuatro? Alma, diseño, handmade y uno de nuestros lemas; el espíritu Wanderlust. Wanderlust significa, en inglés, “a strong desire for or impulse to wander or travel and explore the world”. Quiere decir “un fuerte deseo o impulso de recorrer y explorar el mundo”.
Fotografías de la última campaña de Cuckoo B.
Fotografías de la última campaña de Cuckoo B.
– ¿A qué aspiráis de aquí a unos años?
– Nos gustaría seguir creciendo y seguir apostando por el diseño propio, por la incorporación de cada vez más técnicas artesanales y por tanto. ofrecer ideas que gusten y sorprendan de verdad. Además, en paralelo, queremos que Cuckoo B siga asentándose por diferentes localizaciones a nivel mundial a través de la venta directa en tiendas multimarca muy seleccionadas para que el cliente pueda apreciar el producto in situ. Y sobre todo, nuestro mayor reto es seguir disfrutando de este proyecto tan bonito y personal como lo estamos haciendo hasta ahora al grito de #hailthebee 🐝.
– Y finalmente… ¿Añoras la ‘tierruca’?
– Por supuesto. Yo siempre digo que he sido una afortunada de nacer en España y, puestos a elegir, Cantabria es un verdadero paraíso. Vuelvo siempre que puedo. Eso es lo bueno de poder trabajar desde cualquier lugar que haya conexión a internet. Mi familia está aquí, la mejor calidad de vida y solo aquí está esa sensación de estar en casa donde todo te trae recuerdos y y las cosas fluyen fácil.